Bacar Ndiaye acaba de publicar un extenso artículo titulado “¿Cómo espera ganar el señor Wade en 2012?” en el que pone negro sobre blanco los detalles de lo que él mismo denomina un enorme fraude electoral que se apoya sobre elementos como el voto de los militares senegaleses desplazados a la región de Casamance, la utilización de un software que permite dicho fraude, la incapacidad de control del Consejo Constitucional sobre los resultados o la existencia de colegios electorales “fantasma”. Asimismo, Ndiaye asegura que este mismo fraude ya se produjo en las elecciones presidenciales de 2007, en lo que fue la segunda victoria electoral de Wade, y que todo está preparado para que Wade gane “en la primera vuelta”.
“Un software calificado de mágico, adquirido por el Estado por un montante de unos 5.000 millones de francos CFA, con el único objetivo de desviar la voluntad democrática de los senegaleses ha motivado la producción de este documento”. Con estas palabras comienza Ndiaye su artículo, publicado por el periódico senegalés Le Quotidien, que asegura escribir “para la opinión publica nacional e internacional”.
En primer lugar, el autor explica que este software permitirá otorgar a Wade los votos de los militares desplazados a Casamance (región de Senegal donde existe un conflicto desde los años ochenta con una guerrilla independentista que se reactivado en los últimos meses) y de los electores de dicha región que han sido desplazados a consecuencia de este conflicto “y que no podrán ejercer” su derecho al voto.
Ndiaye asegura que en las elecciones de 2007 se pudo constatar un enorme desvío de votos hacia Abdoulaye Wade (en aquella ocasión ganó los comicios en primera vuelta) entre los citados militares y ciudadanos desplazados. Habla Ndiaye: “Esta estrategia de fraude puesta en marcha en 2007 sigue ahí, desplegada y dispuesta a asegurar la victoria al campo presidencial. Ya lo dije y lo repito, con la refundición total del censo electoral, el régimen liberal puso en marcha en 2005 un nuevo sistema híbrido de gestión de las elecciones para borrar toda impronta socialista de nuestro proceso electoral”.
El sistema informático que regula las elecciones en Senegal es tan eficaz para dar la victoria al poder porque no hay expertos técnicos en los órganos de control de los comicios que puedan avalar los resultados. De hecho, Ndiaye llama a este software “una máquina de victorias” para el campo liberal. “Esta mecánica electoral a una velocidad no ofrece ninguna posibilidad a sus creadores de incluir en su esquema estratégico la eventualidad de una segunda vuelta electoral. De hecho, asegura la victoria en primera vuelta”, concluye Ndiaye.
El autor insiste en que las personas responsables de la Administración encargada de la gestión de las elecciones en 2007 son las que siguen al frente en la actualidad para los comicios del próximo 26 de febrero. Y que son cómplices de “estafa electoral, desvío de su objetivo y alta traición. Esta misma Administración, bajo la cobertura de un Consejo Constitucional y una Comisión Electoral Nacional Autónoma (Cena) en el banquillo de los acusados por complicidad en el fraude, siempre en la misma lógica de desvío de la voluntad ciudadana de nuestro pueblo, no debería encontrarse con la misma comodidad para llevar a cabo, una vez más, su fraude”.
Bacar Ndiaye añade que, aparte del desvío de votos de las regiones de Casamance, la ciudad de Touba, capital religiosa del país, y sus alrededores son el epicentro de este gran fraude. De hecho, considera que la elección del departamento de Mbacké, a una veintena de kilómetros de Touba, para iniciar su campaña electoral hace una semana. “Esta opción no es fortuita y no está ligada a la pertenencia de Wade a la hermandad mouride. La decisión se enmarca en la lógica de su estrategia de fraude, tal y como ya introduje en mi informe de evaluación de las presidenciales de 2007, en el que precisaba que Touba era el epicentro de este fraude electoral. Esta comunidad local sigue siendo el principal hogar de la estrategia que permitirá al bando presidencial, como ocurrió en 2007, ganar las elecciones de febrero de 2012 en primera vuelta”.
Y aquí es donde Ndiaye ofrece detalles de cómo el presidente Wade pretende llevar a gran escala su fraude electoral. El autor aclara que “un censo electoral con electores virtuales y colegios electorales ficticios son los dos principales resortes sobre los que se apoya la mafia electoral senegalesa para desplegar, tanto en el interior del territorio nacional como en el extranjero, sus tentáculos”.
COLEGIOS ELECTORALES
Este experto en las elecciones senegalesas revela que en las elecciones de 2007 figuraban en el fichero electoral nada menos que 2.328 colegios electorales sin una dirección concreta que pudiera orientar a los votantes de dónde debían acudir el día de las elecciones de un total de 12.036 colegios electorales. Aproximadamente, uno de cada cinco sin dirección concreta. A ello habría que sumar “la ausencia de la Cena de algunos colegios electorales y la inexistencia de una secuencia de control en su procedimiento de centralización de los sufragios, lo que no hace sino facilitar la confección de procesos verbales fraudulentos. Además, hay que precisar que el Consejo Constitucional no puede sino validar todos los resultados que le llegan porque no dispone de ningún útil de control para verificar su exactitud”.
Otra anomalía detectada por el autor en su informe es la existencia en algunos barrios o pequeñas comunidades rurales de un centenar de colegios electorales sin dirección precisa y sin especificar cuántos votantes deben ejercer su derecho en dichos colegios.


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