Turismo en África: Destino #1, Ghana

 


Si hace cinco siglos eran los esclavos quienes partían de las fortalezas que jalonan toda la costa ghanesa con destino a América atravesando las tristemente famosas ‘puertas de no retorno’, hoy son los visitantes de todo el mundo los que ven en Ghana el punto de entrada al continente africano. Un país en pleno desarrollo, con buenas comunicaciones y estabilidad democrática que puede presumir no sólo de su pasado, el del gran Reino de los Ashanti, sino también de su futuro, perceptible en el crecimiento de su capital y las zonas costeras.

 

 

Todos los jueves, en la playa de Labadi, a las afueras de Accra, jóvenes ghaneses y extranjeros se dan cita para vivir in situ las noches de reagge de la capital: conciertos al aire libre sobre la blanca arena de la costa al abrigo de los bares que proliferan en la playa. Más al norte, en la zona de Elmina, los turistas disfrutan del atardecer, arropados por los últimos rayos de sol que se filtran en la fortaleza de la ciudad, recuerdo perenne de la infame historia de la esclavitud. Mientras, los más avezados descubren por su cuenta las inmensas playas del norte, en Cape Three Point y los aventureros disfrutan del inmenso Lago Volta- el mayor embalse del mundo-. Son sólo algunas de las opciones que Ghana ofrece al visitante, que puede además decantarse por los grandes parques naturales, los deportes de aventura o los festivales musicales.

 

Poco conocida en España como destino turístico, Ghana es en cambio muy visitada por otros europeos que han encontrado aquí el lugar perfecto para comenzar a descubrir África. Un país en pleno desarrollo, con buenas comunicaciones y una larga historia de estabilidad democrática que presume hoy no sólo de su pasado –el del gran reino de los Ashanti- sino también de su futuro, perceptible en el crecimiento de su capital y las zonas costeras.

 

Gran defensora del panafricanismo, como no podía ser de otra manera en el primer país que logró la independencia, (1957), la antiguamente llamada Costa de Oro no mira ya sólo al interior de la tierra en busca del preciado metal que le dio nombre sino que se ha lanzado de cabeza a lo más hondo del mar, en el que se esconden grandes reservas de petróleo y gas.

Pero a día de hoy, viajando por sus carreteras –muchas de ellas en obras- es fácil adivinar que la agricultura y la extracción de minerales siguen siendo el sustento principal de una economía que, aunque en crecimiento, no puede ser considerada todavía como emergente.

Su capital, Accra, muestra ya la tradicional dicotomía de las grandes ciudades africanas: amplios espacios extraordinariamente acondicionados con todo tipo de lujos para la clase alta junto a callejuelas mal iluminadas en las que proliferan los puestos ambulantes de todo lo que uno pueda imaginar. Pero en toda la ciudad y sus barrios anexos, que se extienden ampliamente varios kilómetros a la redonda, reina la seguridad y la limpieza.

 

Mausoleo de Nkwame Krumah

 

Entre las visitas imprescindibles de la ciudad destaca el parque –mausoleo en honor a Nkwame Krumah, el primer presidente del país independiente. Situado en el céntrico barrio de Tudu, el Mausoleo abre todos los días y la entrada cuesta unos 15 Cedis (7.5 euros) que seguro dará por bien empleados.

 

Mausoleo Nkwame Krumah

 

En la parte exterior del mausoleo, concebida como un inmenso jardín, se encuentra la tumba del ex presidente, así como dos enormes fuentes decoradas con figuras que representan a personajes tradicionales de la cultura local. Cuando está en funcionamiento, los chorros de agua y los juegos de luces conforman un impresionante decorado, pero en los meses de julio y agosto, el agua cesa para evitar posibles inundaciones durante la época de lluvias.

 

En el interior, nos encontramos un pequeño museo dedicado a Nkrumah, un gran luchador que no siempre fue reconocido en su país y que terminó sus días exiliado en Guinea Konakry, tras un golpe de Estado que le expulsó del poder en 1969. De dimensiones muy reducidas, el museo ofrece una inmensa colección de fotografías del estadista así como una amplia reproducción de sus escritos, como el famoso Africa Must Unite (1963) en el que resumía su ideología panafricanista y hacía un llamamiento al resto de los países del continente para hacer realidad su sueño de una África unida.

 

La ruta de las fortalezas


Sin salir de Accra, es posible visitar el primero de los grandes alcázares que proliferan por toda la costa ghanesa. Se trata de la Fortaleza de Christiansborg, erigida por los daneses a finales del siglo XVII. Utilizado predominantemente para el comercio de esclavos, el castillo cambió de manos varias veces hasta la abolición de la trata por los daneses en 1803. A partir de ese momento, al disminuir las ganancias, todas las posesiones danesas se vendieron a los británicos, que ya entonces estaban férreamente implantados en la zona, y a finales de siglo el gobernador británico decidió utilizarlo como residencia particular, estableciéndose en 1902 como sede del Gobierno colonial, lo que supuso la rehabilitación de la fortaleza.

 

A unas dos horas de la capital se encuentra una de las zonas más turísticas del país: Cape Coast y el pequeño pueblo de Elmina. Conocidas por sus playas y ressorts, esta fue la primera zona en ser descubierta por los portugueses, quienes la bautizaron como “Cabo Corso” (cabo corto), un nombre que terminó transformándose por la influencia inglesa hasta quedarse con su actual “Cape Coast”. A lo largo de los siglos, este lugar ha sido disputado por daneses, alemanes, suecos, portugueses e ingleses, siendo estos últimos los que terminaron por asentarse en el país.

 

 

El castillo de Cape Coast fue construido por los suecos en 1653, pero a finales del siglo XIX cayó definitivamente en manos de los británicos. De planta poligonal, ocupa unos 3.900 metros cuadrados y durante años fue la sede de la Royal African Company, que ‘exportaba’, según sus propios datos, unos 70.000 esclavos al año a principios del siglo XVIII.

 

La entrada cuesta 10 cedis (5 euros) más unos 2 (negociables) por cada cámara de fotos que se quiera pasar. En el precio está incluido el más que recomendable tour por la fortaleza en el que el guía muestra las celdas, los lugares de castigo y la llamada Puerta de no Retorno, la que marcaba el adiós definitivo de los esclavos a su tierra natal.

 

Asimismo, la fortaleza tiene un pequeño pero muy interesante museo sobe la esclavitud, la independencia y el movimiento de liberación africano en la diáspora. En él encontramos referencias a grandes momentos históricos y algunas curiosidades, como el origen del nombre de la moneda oficial ghanesa, el “cedi”, que proviene se “seedi”, el término que se utilizaba en lengua local para denominar a las conchas que antiguamente hacían la función del dinero.

 

Elmina, pueblo pesquero

 

Elmina es uno de los destinos turísticos más conocidos de Ghana, pero por lo que más destaca este pintoresco pueblo pesquero es por su puerto, al que cientos de barcas todos los tamaños y colores acuden a recogerse cada tarde formando un indescriptible ajetreo de redes, cargamento y pescadores.

 

 

Además, es recomendable perderse por sus callejuelas, paseando entre las gentes y las casas, que mantienen todavía un cierto aire colonial. Por supuesto, es de obligada visita también el castillo de “Sao Jorge da Mina”, (como fue originariamente denominado), uno de los más antiguos de la costa, fundado en 1482 por los portugueses para proteger estas tierras ricas en oro descubiertas unos años antes.

Erigido en una zona muy resguardad de la costa, la fortaleza fue atacada en innumerables ocasiones hasta que terminó en manos de los británicos. Hoy está declarada Monumento Nacional y se encuentra abierta al público para la visita como recuerdo del pasado colonial.

 

Cape Three Point

 

Situado a unas tres o cuatro horas de Elmina, Cape Three Point es el punto más al sur de Ghana, cerca de la frontera con Costa de Marfil, y aquí se encuentran algunas de las playas más bonitas y espectaculares de toda la costa occidental africana. Repletas de palmeras y de arenas blancas, son además un lugar perfecto para los aficionados a la pesca, que podrán disfrutar de este deporte solos o acompañados de alguno de los lugareños.


Otra de las actividades que se pueden realizar en la zona es la puesta de huevos de las tortugas, si se viaja entre octubre y diciembre. Siempre por la noche, aprovechando la oscuridad y las zonas menos concurridas, las tortugas salen del agua, se adentran lentamente en al arena y entierran allí sus huevos, intentando ponerlos a salvo de posibles atacantes en un espectáculo digno de ver. En la costa hay diversas asociaciones que pueden llevarte a disfrutar de esta experiencia única y que se dedican a la conservación de los animales.


Y si lo que prefieres es recorrer sus pequeños pueblos, encontrarás villas como Princess Town, donde se encuentra la Fortaleza de Friederichsburg; Egyambra, en la que se puede visitar el “Santuario de Cocodrilos”, o el pueblo de Axim, que destaca por el Fuerte de San Antonio. La villa cuenta también con un antiguo faro que data de los años 20 y al que se puede acceder todos los días de la semana, previo acuerdo con el encargado del mismo. Una vez arriba, se disfruta de una inmejorable vista de la zona y en ocasiones es posible avistar alguna ballena (de agosto a febrero) o delfines (de julio a noviembre), puesto que la costa forma parte de su ruta de migración anual.

 

El río Volta

 

Justo al otro extremo del país, en la frontera con Togo, se encuentra la región del Volta, en la que han proliferado un inmenso número de establecimientos de ecoturismo aprovechando el potencial natural de la zona.

El inmenso Lago Volta, formado a partir del río del mismo nombre y que es en realidad el mayor embalse del mundo, ocupa una extensísima área –en su parte más ancha, mide 520 kilómetros-, sorprende siempre por sus infitas tonalidades de azul y la grandiosidad de sus aguas, que nadie se espera encontrándose tan lejos del mar. Junto al lago se encuentra el Digya National Park, el segundo parque natural más grande de Ghana, después del “Mole”, (al norte); pero el de mayor importancia por encontrarse en un área en el que el paisaje cambia de las zonas boscosas a la sabana, lo que le permite acoger a una inmensa variedad de fauna salvaje. Situado en la margen izquierda del Río Volta, allí se disfruta de inmejorables vistas, así como de alojamientos de primera calidad y muchas opciones para lanzarse a los deportes de aventura.


El reino de los Ashanti

 

Pero la visita a Ghana no estará completa si nos se conoce la región Ashanti, el reducto cultural e histórico de este antiguo reinado que tiene su capital en Kumasi. Muchos años antes de la colonización, los Ashanti formaron un enorme imperio en las tierras de lo que hoy es Ghana y Costa de Marfil.

 

Foto por Jntolva

 

En Kumasi, ciudad situada a unos 300 kilómetros de Accra y unida a la capital por una línea de autobuses que funcionan prácticamente día y noche y que salen cada media hora, es posible visitar lo que fue el Gran Palacio Real de los Ashanti, y conocer la historia de este espectacular reinado en el que la corona se heredaba por la línea materna y la reina madre era la figura más poderosa.

 

Y una vez en la capital Ashanti, no se pierda la visita al Lago Bosomtwe (a tan sólo unos 10 kilómetros), una extraña maravilla de la naturaleza, formado sobre la inmensa hondonada dejada hace miles de años por la explosión de un meteorito. Allí es posible alquilar una bici para recorrer la zona montañosa, pasear en barca y conocer los alrededores, pero sobre todo, sentarse a disfrutar del lago, viendo como el cielo se confunde con la neblina que, cada mañana, se instala en el lugar.

 

 

 




 

10/03/2011
Texto y fotos por:
Aurora M. Alcojor
Datos útiles

¿Quieres ponerle banda sonora ghanesa al reportaje?

 

 

En los años 70, Osibisa se convirtió en la primera banda ghanesa en ser conocida en el extranjero y pronto se posicionó como uno de los referentes de la música africana.

 

Moneda:

 

Cedi

   1 Euro =2,14 cedis

 

 

Idioma:

El idioma oficial es el inglés pero en el país se hablan muchos otros idiomas. Entre ellos, los derivados del Akan (Ashanti, Twi, Fanti, Akyem, Kwahu y Nzema), así como el Dagaare, Dagbani, Dangme, Ewe, Ga,Gonja y el Kasem.

 

Población:

La población es de unos 24 millones de personas, siendo las ciudades más grandes Accra y Kumashi.

 

Platos recomendados:

 

 

Palava sauce:

Es un guiso  típico de la zona compuesto de arroz hervido y espinacas, acompañado de carne (de cabra o vaca) y / o pescado. Generalmente suele ser picante, así que si no te gusta, díselo al camarero, es el plato que acompaña la imagen superior.

 

Amoutuo:

Uno de los platos menos conocidos, pero muy habitual entre los ghaneses. Básicamente, es una espesísima sopa en la que se incluyen trozos de carne de cabra y se acompaña con arroz hervido hecho una bola. Es muy consistente y también picante. En este caso, es difícil que te la hagan sin picante, pero puedes intentarlo.

 

Red Red:

Quizás la más típica, o al menos la más recomendada para turistas. El plato se compone de banana frita, judías blancas y carne o pescado.

 

Libros para saber más sobre Ghana:

 

Más allá del horizonte:

 

 

La autora, Anna Darko, describe en este libro la vida de una joven ghanesa de origen rural en Alemania.

 

African love stories

 

Este libro (todavía no traducido a castellano) recoge, como su título indica, historias de amor de mujeres africanas. Una compilación de relatos en el que se tocan temas como la homosexualidad, los malos tratos, el envejecimiento... Escrito por varios autores, la encargada de la edición y compilación de las mismas es Ama Ata Aidoo, quien fuera ex ministra de Educación en Ghana y es una de las mejores plumas de su país. 

 

Mi abuela es Africana:

 

 

Escrito por Annelies Schwarz y publicado en español por Edelvives, el libro relata la historia de Eric, un muchacho nacido en Alemania pero de padre ghanés. El relato se centra en el viaje de Eric y su padre al pueblo de su abuela, en Ghana, donde los chicos descubrirán que nada es como se lo habían imaginado en África.

 

PRÓXIMO DESTINO DE GUINGUINBALI:

 

 

SENEGAL, POR JAVIER TEJERA