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Cultura

CULTURA

"La música es política en África"

LAURA GALLEGO

Islas Canarias12/07/2011

Fatoumata Diawara pasó por las Islas Canarias para participar en la noche africana del Festival Jazz&Más, de la mano de Casa África, y tras de sí dejó a un público enamorado: de su estilo único y personal, de su voz, cálida y envolvente, de sus bailes, mágicos, y sobre todo, de su sonrisa. Que parece ir siempre con ella. Poco antes del concierto que ofreció en Las Palmas de Gran Canaria, con pocas horas de sueño en el cuerpo y tras haber triunfado en Tenerife, nos recibe sí, con los ojos pegados, pero con la sonrisa en el rostro. Y refresco en mano, se presta a reflexionar, pausadamente, sobre su carrera, su visión de la mujer, la revolución en África y esa sonrisa suya.

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Habría mil formas de hacerlo pero ¿cómo se presentaría usted a sí misma?

Me llamo Fatoumata Diawara. Soy maliense. Nací en Costa de Marfil, pero me marché muy pronto. Vivo en París desde hace 12 años. Soy comediante/actriz desde la edad de 14 años. Ahora canto. Soy bailarina de nacimiento. Estoy preparando mi primer álbum, que estará listo en septiembre, inshallah.

El primer trabajo de Diawara fue en la película Taafe Fangan (El poder de las mujeres). Después de este papel, el reconocido director Cheick Oumar Sissoko le hizo participar en la película La Genése, que posteriormente fue premiada en Cannes. En el film conoce al gran cantante Salif Keita. Dio el salto a Europa para hacer una gira mundial de seis años con la compañía teatral Royal Deluxe. Después de mucho tiempo regresó a Malí donde una serie de encuentros casuales hicieron que Fatoumata trabajase con Dee Dee Bridgewater, siendo una de sus referencias más importantes.
A partir de 2007,  ha estado involucrada en la creación de un nuevo sonido del folk y un repertorio original inspirado en la tradición wassoulou ,el jazz y el blues.

Por eso decía yo que habría mil formas de hacerlo, por lo variado de su curriculum. Se ha dedicado a la actuación durante mucho tiempo, pero ahora parece centrada en la música ¿Podría elegir entre ambos?

No mezclo la música y el cine, porque en el cine con frecuencia interpreto a personajes muy duros, como el de la bruja Karabá. Hace falta mucha libertad de espíritu para poder interpretar ciertos papeles y pienso que en el cine tengo mi rol a jugar, porque no tengo problema para eso. Pero la música es más yo misma. Es mi devenir. Cuento mi historia, mi visión de África, de la mujer, de los niños, de las chicas jóvenes, mi trayectoria. Así que la música es, de hecho, mi intimidad. Por eso mi álbum se llama Fatou.

Los críticos definen su estilo como una mezcla de wassoulou, jazz y blues, pero ¿qué nos puede explicar usted de su contenido? ¿Qué inspira a Fatou?

En mi álbum abordo temas difíciles, pero con mucha generosidad. Intento que los arreglos los aligeren porque no creo que haya que llorar por África. Abordo esos temas para que haya un cambio en África, así que hay temas como la ablación, porque es una práctica que continúa todavía; como la posición que ocupa la mujer, hablo de su emancipación. En mi caso, por ejemplo, por querer ser actriz, tuve que luchar mucho, tuve que abandonar a mi familia. También escribo sobre la infancia. Con frecuencia, en África, los adultos y los niños no tienen la misma longitud de onda. Hay una barrera entre ellos. Yo hablo de esa barrera en mis canciones, para que los adultos se comuniquen mejor con los niños, para que mejore la educación. También de la adopción, cuando los padres ceden a sus hijos por dinero, porque el otro es rico, pero tu amor es más fuerte que cualquier cosa material que esa persona dé a tu hijo. Así que mi música trata sobre mi visión de la vida, en definitiva.

Muchos temas, ya lo ha dicho, relacionados con la mujer ¿cuál es su opinión sobre la situación actual de la mujer en África?

¿Cuál es la situación de la mujer en África? Hay evolución, se evoluciona. Mi caso es una prueba de que hay evolución, porque mi madre no podía estar donde estoy yo hoy. Así que, me digo que entre mi madre y yo hay una evolución. Soy maliense nacida en Costa de Marfil y como mujer africana, he podido crear mi propia historia. Decidí ser comediante, decidí hacer mis canciones, decidí componer, decidí aprender a tocar la guitarra, decidí venir a Europa, decidí viajar y decidí contar lo que pienso. Y soy una mujer de sólo 29 años, así que hay esperanza.

¿La hay también para Costa de Marfil? Sé que se siente maliense, pero su país de origen acaba de vivir un capítulo muy duro..¿cómo ve su futuro?

La situación en Costa de Marfil se va a arreglar. No puedo decir más a día de hoy, porque todo se mueve. Es cierto que es triste lo que ha pasado en los últimos años tras la muerte de Houphouet, pero hay esperanza. Vamos a ver qué pasa y vamos a participar cantando, porque los músicos son también políticos con otra aproximación a la vida.

Unos músicos que están protagonizando también las protestas recientemente en Senegal, donde la población ha salido a la calle para expresar su hartazgo y paralizar un intento de reforma constitucional por parte del presidente. ¿Cómo está viviendo estas revueltas? 

Es cierto que lo que ahora pasa en Senegal es lo que pasó en Egipto, en Túnez y demás. Es un movimiento que hay ahora en África, una especie de revolución. En Senegal está bien que la gente se atreva a salir a la calle. Hace años que no veíamos eso, así que para mí eso es positivo. Y los artistas siempre están en la política africana. Quieren hablar de política, pero la gente será la que instale la paz, la que dé su opinión sobre lo que pasa. Así que efectivamente hay muchos cambios, incluso con lo que pasó en Costa de Marfil. Nuestra generación va a cantar lo que pasa en Senegal hasta que se dé una verdadera solución que convenga al pueblo y al gobierno, a todo el mundo. También es cierto que en Malí ya hemos tenido una revolución en el 91, 90, que cambió mucho Malí, que lo benefició.

Porque ¿qué impacto cree usted que puede tener la música, en general, en el desarrollo de un país? 

El impacto de la música en el desarrollo es enorme. Hemos desarrollado Malí con la música. Malí es lo que es hoy en día por la música. Con Ali Farka Touré, Toumani Diabaté, Basekou Kouyaté, Rokia Traoré, Oumou Sangaré … La cultura es portavoz. Los músicos son muy muy muy respetados en Malí, porque es una forma de política. Creo que pasa por todas partes en África, pero como soy maliense, puedo hablar de mi país. Todavía hoy en día, cuando hay un problema en una familia, se envía al griot para que resuelva las cosas. Entra por la mañana y habla con el jefe de la casa y le dice todo lo que quiere en forma de poesía y el jefe de familia no se puede enfadar. Cuando hay guerra, se llama a la música. Cuando hay una ablación, se llama a la música. La música existe desde la noche de los tiempos. Es nuestra política. El país que la pierde, se está buscando. Creo que en Malí, políticamente, el impacto de la música logra que haya un equilibrio. Si ves la tele, los jóvenes raperos y cantantes dicen lo que piensan de la política, de la situación, con textos muy duros pero está bien, porque tenemos una vieja cultura de la voz. Las canciones dicen la verdad. Hay que hacer esto, hace falta parar lo otro. Siempre cantamos para el desarrollo de Malí y hace falta que eso continúe. Viva la cultura en todas partes. El mundo necesita la cultura.

Alguien que estuvo en su concierto lanzó después una pregunta en las redes sociales que me gustaría trasladarle: "¿Cómo es posible cantar como los ángeles y sonreir durante todo un concierto?"

(Se rie) No tengo problemas para sonreír, como puedes ver. La risa es mi forma de expresarme. Cuando estoy con alguien me río para demostrarte que estoy bien contigo, cuando estoy en un concierto es una manera de decir a mi público que estoy contenta de estar con ellos. Me acuerdo de cuando dejé a mi madre con diez años para irme a Malí, la única cosa que me dijo fue “no pierdas tu sonrisa”. Me dijo “ríete todo el tiempo que puedas”. Cuando era niña y no me reía, mi padre se sentía inquieto. Si se levantaba por la mañana y no me oía reír preguntaba quién tocó a Fatoumata. Fue mi primer lenguaje al nacer. Es cierto que la vida no es siempre fácil y no se puede reír, pero intento reírme todo lo que puedo. Hace mucho bien reír.
 

Comentarios - 1

1guz dguez13/07/2011 19:34h.
Hola. Muy buena entrevista,ya es hora de leer cosas no extremadamente preparadas y enlatadas, que haya improvisación a la hora de preguntar según lo que se responde. Personajes como Fatou no se encuentran tan comummente como nos gustaría y es todo un lujo poder escucharla y reflexionar sobre la vida , África, la mujer, etc., así que muchas gracias por la entrevista y Fatou, ha nacido para nuestros corazones una nueva princesa africana. Salud.

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Fatoumata Diawara en un momento de la entrevista, en el patio central de Casa África.

FATOUMATA DIAWARA EN UN MOMENTO DE LA ENTREVISTA, EN EL PATIO CENTRAL DE CASA ÁFRICA.

Fatoumata Diawara en un momento de la entrevista, en el patio central de Casa África.

FATOUMATA DIAWARA EN UN MOMENTO DE LA ENTREVISTA, EN EL PATIO CENTRAL DE CASA ÁFRICA.


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