Los cinco españoles que se encontraban en El Aaiún el pasado domingo y que vivieron en primera persona la agresión de la policía marroquí, hasta el punto de que tres de ellos fueron golpeados, zarandeados o empujados, no han recibido ningún tipo de llamada, apoyo o iniciativa por parte del Gobierno español o del Ministerio de Asuntos Exteriores, que, de hecho, no ha actuado en ningún sentido en este tema.
La única medida adoptada hasta ahora, de la que se tiene conocimiento indirecto y no oficial, es la petición de un informe al depositario de los Bienes Culturales del Estado en el Sahara, Mariano Collado, según ha asegurado éste, aunque de dicha petición solo se tiene constancia por sus palabras.
Esta inacción del Gobierno de España ante la agresión que tuvieron que sufrir sus ciudadanos o el hecho de que se le retirara a la fuerza su material fotográfico, llega hasta el punto de que no ha merecido ni siquiera una queja formal por parte del Gobierno español, lo que vuelve a poner de manifiesto la laxitud del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero en este tema. No se ha abierto investigación de ningún tipo y nadie se ha puesto en contacto con los observadores españoles.


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