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Política

POLÍTICA

El Faraón, enjaulado, ante la Justicia

03/08/2011

El ex presidente egipcio, Hosni Mubarak, a quien se conoce como El Faraón, se enfrenta este miércoles a la Justicia de su país por la muerte de centenares de manifestantes durante la revuelta popular que le llevó a dimitir el pasado mes de febrero. Encerrado en una jaula y acostado en una cama de hospital, la imagen del que fuera todopoderoso presidente de Egipto ha causado un gran revuelo. Se enfrenta a una posible pena de muerte en la horca.

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El ex presidente egipcio Hosni Mubarak ha llegado en una camilla a la academia de Policía de El Cairo donde este miércoles ha comenzado el juicio en su contra por delitos de corrupción y por su presunta responsabilidad en la muerte de manifestantes durante la revuelta popular que le obligó a dimitir el pasado mes de febrero.

El juez Ahmed Refaat ha pedido silencio cuando el ex dirigente ha entrado en la sala. Sus dos hijos, Alaa y Gamal, también están siendo ser juzgados y, al igual que su padre, estaban en el interior de la celda de los acusados dentro de la sala donde se desarrolla el proceso.

Un enfermo Hosni Mubarak, de 83 años, yacía en una cama de hospital dentro de armazón de metal cubierto con tela metálica y barras de hierro el miércoles en un tribunal de El Cairo al iniciarse su histórico juicio. La escena fue mostrada por la televisión estatal, siendo la primera vez que los egipcios veían a su ex presidente desde el 10 de febrero, el día antes de su caída cuando dio un desafiante discurso negándose a renunciar.

Dentro de la jaula, estaba un Mubarak con el semblante cenizo mientras levantaba la cabeza para ver el proceso, con el cuerpo cubierto con una sábana hasta el pecho. Sus dos hijos, Gamal y Alaa, que son procesados con él, estaban de pie junto a su cama, inclinándose para hablar con él. El anciano Mubarak estaba con sus nueve coacusados, entre ellos su ministro del interior. Todos llevaban uniformes blancos de la prisión.

El ex gobernante está acusado por cargos de corrupción y por ordenar el asesinato de manifestantes durante una insurrección de 18 días que derivó en su salida del poder, y muchos egipcios están celebrando la oportunidad de desquite contra quien fue un gobernante autoritario durante mucho tiempo.

Pero también ponen en duda si el juicio verdaderamente terminará con las injusticias del pasado. A algunos les preocupa que los nuevos dirigentes militares del país estén pregonando el juicio como prueba de que se ha consumado una reforma democrática, aun en momentos en que activistas argumentan que todavía se necesita un cambio más profundo.

"Estoy un poco preocupado de que si Mubarak es juzgado y condenado, la gente tome eso como el fin de la revolución. Dirán que la revolución ha conseguido sus metas. Eso no debe ocurrir", dijo Tareq Shalaby, un asesor de comunicación en redes sociales de 27 años de edad que estuvo entre los cientos de miles de manifestantes que se agolparon en la Plaza Tahrir de El Cairo y en otras ciudades durante el levantamiento.

Mubarak arribó este miércoles a El Cairo. Poco después del aterrizaje de su helicóptero, una ambulancia que al parecer lo llevaba a bordo avanzó un corto trecho hasta el tribunal situado en una academia policial. Previamente el ex líder había sido trasladado en un avión militar desde el balneario Sharm el-Sheikh en el Mar Rojo donde ha vivido desde que fue derrocado hace seis meses.

Frente al tribunal se produjeron enfrentamientos entre centenares de simpatizantes y opositores del ex presidente (ver nota relacionada). En un caótico escenario, cientos de policías con uniformes blancos separaban a los manifestantes que se peleaban y lanzaban piedras y botellas mutuamente.

El proceso que se le sigue al ex presidente es un momento sin precedentes en el mundo árabe. Es la primera ocasión en que un líder moderno del Medio Oriente es llevado plenamente a juicio por su propio pueblo.

El acontecimiento más cercano a ello fue el juicio al ex líder iraquí Saddam Hussein, pero su captura fue a manos de tropas de Estados Unidos en el 2003 y su tribunal especial fue establecido con intensa consulta con funcionarios estadounidenses y expertos internacionales.

El depuesto presidente tunecino Zine El Abidine Ben Alí ha sido juzgado y condenado varias veces desde su caída del poder varias semanas antes de la de Mubarak, pero todo ello en ausencia, ya que sigue exiliado en Arabia Saudí.

Los cargos contra Mubarak podrían conllevar una sentencia de muerte, ejecutada tradicionalmente en la horca.

En un giro irónico, la sala de la corte se instaló en lo que fue alguna vez la Academia de Policía Mubarak, uno de múltiples edificios militares, de seguridad y civiles que llevan su nombre, aunque desde su derrocamiento el 11 de febrero, éste ha sido retirado.

La seguridad es férrea, con alambre de púas y cientos de soldados alrededor de la instalación. Se han realizado esfuerzos para asegurar que los espectadores en el tribunal no puedan acercarse suficientemente al enrejado de los acusados para gritarles y arrojarles objetos, señaló el Ministerio del Interior.

El juicio será transmitido en vivo por la televisora estatal, y los jueces dijeron que los autos judiciales serán expeditos, sin postergaciones largas. Se espera que entre los aproximadamente 600 asistentes habrá familiares de algunos de los 850 manifestantes asesinados durante la insurrección.

La noche previa al inicio de su juicio, Mubarak aún estaba en el hospital de Sharm el-Sheij. Oficiales de seguridad indicaron que sería transportado en helicóptero directamente a la academia de policía justo antes de la audiencia.

Esto sólo alimentó temores de que Mubarak no asista por razones de salud, después de semanas de informes sobre un empeoramiento de su condición por parte del hospital, donde ha permanecido bajo custodia. Si no asiste, es probable que ocasione un tumulto.

Ahmed Farghali, uno de los manifestantes que se han concentrado junto al hospital de la ciudad de Sharm el Sheij donde estaba Mubarak antes de volar a El Cairo, ha dicho que no puede creer que haya visto al ex presidente encerrado en una celda. "No lo había imaginado ni en mis sueños más descabellados", ha declarado.

Horas antes del juicio se especuló sobre si Mubarak, de 83 años, finalmente acudiría al tribunal. Desde el pasado abril ha estado hospitalizado en Sharm el Sheij, en la costa del mar Rojo.

La sesión de este miércoles podría terminar rápidamente, una vez se hayan leído los cargos que se imputan a los acusados y éstos se declaren culpables o inocentes.

MANIFESTANTES

Cerca del hospital de Sharm el Sheij había policías patrullando las calles que impidieron que se aproximara un pequeño grupo de manifestantes que coreaba "La gente quiere la ejecución del asesino".

Junto al tribunal de El Cairo, donde se ha colocado una pantalla para retransmitir el juicio, se han congregado manifestantes favorables y contrarios a Mubarak y algunos se han lanzado piedras. Los cientos de policías que había allí han intervenido para calmarlos.

Mientras unos gritaban "Mubarak, mantén la cabeza alta" y "Si Hosni Mubarak es condenado, demoleremos la prisión y la echaremos abajo", otros decían "Alzad vuestra voz, la libertad no morirá".

En la plaza Tahrir, epicentro de las protestas que comenzaron el 25 de enero y derrocaron al régimen anterior, había policías y militares con material antidisturbios, decenas de furgones policiales y algunos vehículos militares blindados.

Fue en esa plaza donde un grupo de manifestantes acampó durante tres semanas en julio para pedir, entre otras cosas, que Mubarak fuese juzgado rápidamente.

Además de los dos hijos del ex presidente --Gamal, un banquero convertido en político, y Alaa, que tenía intereses empresariales--, también van a ser juzgados el ex ministro del Interior Habib al Adli y otros seis ex altos cargos. Hussein Salem, confidente de Mubarak, será juzgado en rebeldía.

Los cargos de los que han sido acusados van desde conspirar para matar a manifestantes hasta abuso de poder para enriquecerse.

Durante la revuelta que derrocó al régimen anterior, la Policía disparó balas de goma y balas reales y usó gases lacrimógenos contra los manifestantes en El Cairo y otras ciudades, causando la muerte de más de 800 personas y dejando heridas a más de 6.000. Cuando el presidente cedió el poder al Ejército, se marchó a Sharm el Sheij, donde su estado de salud ha ido empeorando en los últimos meses.

Si Mubarak es declarado culpable, podría ser condenado a pena de muerte. El pasado mes de abril aseguró que iba a desvincular su nombre y el de su familia de las acusaciones de corrupción.


Comentarios - 1

1Mabundy07/08/2011 02:42h.
Lo curioso de todo eso es que los dictadores que aún no han caido no aprenden. Repiten las mismas pautas, para luego caer en el mismo pozo, pidiendo perdón y auxilio al pueblo al que sometieron. Otros para evitar sus caidas extrepitosas, deciden declarar la guerra al pueblo que dicen amar; es el caso de Gadafi y Al-Asad, aunque saben que no pueden ganar la guerra. Son tan adictos al poder que pierden todo juicio razonable. Mubarak es el resumen de todos ellos, desgraciadamente.

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Mubarak, en la jaula donde sigue su juicio,

MUBARAK, EN LA JAULA DONDE SIGUE SU JUICIO,Fotografía: GGB


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