El método del golpe de estado para truncar las aspiraciones democráticas de los países de África occidental sigue vivo. Si hace apenas una semana fue Guinea la que se sobresaltó con el intento de asesinato del presidente Alpha Condé, que concluyó con la detención de una treintena larga de militares vinculados a los ex presidentes golpistas Sékouba Konaté y Moussa Dadis Camara, ahora le ha tocado el turno a Níger.
Se da la circunstancia de que ambos países, Guinea y Níger, vivieron en el último año sendos procesos de transición hacia la democracia que concluyeron con elecciones libres y transparentes y con el ascenso al poder de históricos líderes de la oposición tras años de gobiernos autoritarios y golpes de estado.
En Níger, las detenciones comenzaron el pasado viernes 22 de julio. Entre ellas destacan la de un capitán y un subcomandante que pretendían derrocar al actual gobierno y sustituirlo por un “Consejo Nacional de Restauración de la Democracia Popular”. Todo apunta a que en este intento de golpe podrían haber participado personas próximas al que fuera presidente del país hasta febrero de 2010, Mamadou Tandja, cuando fue derrocado también por un golpe de estado.
Tandja pretendía seguir en el poder reformando la Constitución, pero un golpe militar encabezado por el general Salou Djibo se lo impidió. Éste se convirtió en presidente del país y dirigió con mano firme un proceso de transición que desembocó en unas elecciones libres que dieron la victoria en las urnas al socialista Mahamadou Issoufou, conocido en el país como el viejo león.
Estas elecciones permitieron a Níger volver a las instituciones regionales y obtener el reconocimiento de las instituciones internacionales. Está previsto que Issoufou sea recibido este viernes por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.


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