El acusado, que lleva más de diez años viviendo en Lanzarote y tiene una hija de cinco años, ha calificado la citación como “una denuncia política que trata de ocultar un error muy grave (el hecho de que el policía sacara la pistola) para que muerto el perro se acabe la rabia” y asegura que los hechos de los que se le acusa no están probados.
Morales fue detenido mientras participaba el viernes por la tarde en una concentración a favor del pueblo saharaui convocada por Democracia Real Ya. Al día siguiente, y tras dormir en el calabozo, interpuso una denuncia contra el agente del Cuerpo Nacional de Policía que, vestido de paisano, fue increpado por algunos manifestantes cuando fue descubierto haciendo fotos. En lugar de identificarse como agente, sacó su arma reglamentaria, lo que provocó un altercado entre el agente y algunos manifestantes, que terminó cuando llegó la Policía Local. "El policía, sin yo saber que era policía, vino hacia mí y sin enseñarme ningún tipo de identificación me pegó un manotazo en la cámara y me la arrebató. Empezó a decirme que porqué le estaba fotografiando. Le dije que porque nos estaba fotografiando a nosotros. Vino un amigo a ver qué pasaba y ya reaccionaron todas las personas que participaron en la manifestación, porque pensaban que se trataba de un asalto", explica Morales. Reaccionaron ,según su versión, la gente que estaba sentada en la terraza de la cafetería, así como los miembros de Democracia Real Ya y del Espacio Sáhara. "Yo seguí forcejeando con el policía para que me devolviera mi cámara mientras un grupo importante de gente nos estaba rodeando y comenzó a increpar al policía por el comportamiento que había tenido hacia mí. En un momento determinado, este hombre extrajo una pistola de la cintura y empezó a apuntar y a señalar a las personas que había ahí diciendo que era policía y que teníamos que alejarnos".
Según la explicación del activista pro saharaui, cuando el policía exhibe la pistola, varias personas intentan reducirlo "para evitar que dispare" y entonces llega un policía local, quien ya si logró controlar la situación. "Entraron en el bar y segundos después vino un equipo de apoyo de la Policía Local e identificó a los nacionales. Los agentes salieron del lugar escoltados por la Policía Local. En ningún momento se mostró ningún tipo de placa, ni una acreditación que demostrara que ese hombre era policía"
Morales acudió a denunciar los hechos a la mañana siguiente, pero por la tarde, fue detenido por un atentado contra la autoridad y desorden público. Declaró el domingo en el juzgado acusado de participar en el altercado y fue puesto en libertad con cargos.
Según dice el artículo 28.3 de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, por la que se le cita, “en casos de infracciones graves o muy graves, las sanciones que correspondan podrán sustituirse por la expulsión del territorio español, cuando los infractores sean extranjeros, de acuerdo con lo previsto en la Legislación sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España.Morales está citado esta misma mañana por la Brigada de Extranjería y teme que le retiren el permiso de residencia español, y que a continuación, sea expulsado del país por carecer de papeles. "Soy totalmente inocente y los hechos lo corroboran. Esto es desproporcionado. No entiendo por qué se me quiere tratar como un apestoso, echando abajo todo el trabajo del colectivo saharaui, que me apoya férreamente. Me considero una víctima, esto es una represión política. El policía nacional no se identificó, lo hizo después de que llegara la Policía Local" asegura.


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