Un colega de la prensa privada (La Voie), asesinado después del trabajo en su propio barrio por los simpatizantes de Ouattara. ¿Su crimen? Se le acusa de trabajar en un medio de comunicación que hace apología de la doctrina socialista del jefe de Estado saliente, Laurent Gbagbo.
Después de esto, el conjunto de periodistas del grupo Sadea Edition que tira La Voie, sobre todo su director de publicación, Cesar Etou (influyente miembro de la Unión Nacional de Periodistas de Costa de Marfil, miembro del Consejo Nacional de Prensa), se han visto obligados a vivir escondidos ante las amenazas de asesinato lanzadas por los partidarios de Ouattara.
Khoulé Lamine Goudiami, director de publicación de Le Temps, del grupo Cyclone, ha tenido que abandonar su domicilio familiar en Williamsville. Cada uno de los miembros de su familia ha sido dispersado aquí y allá. Todos viven escondidos para escapar al comando invisible de los partidarios de Ouattara, unos asesinos que al parecer tienen en sus manos una lista de periodistas a ejecutar con información precisa dada por sus simpatizantes con los barrios y distritos visitados y que acaban de saquear su domicilio. Afortunadamente, él no estaba en casa.
La sede del Grupo Cyclone, editor del periódico Le Temps, ha sido asaltada la mañana del 12 de abril a la vista de testigos y transeúntes por hombres fuertemente armados que están en los últimos días en el control de la estación de gasolina Pedro Ivoire de la Riviera II. Las oficinas fueran totalmente saqueadas (ordenadores, documentos, mesas, sillas, todo ha sido robado).
La oficina de Patrice Douh, director de redacción del grupo Cyclone, corresponsal de GuinGuinBali, no ha escapado a la furia de estos hombres que han decidido, al parecer, hacer callar para siempre a los periodistas que, para su desgracia, no han hecho sino su trabajo. Se ha pasado de amenazas verbales a los ataques físicos. Los máximos responsables de medios privados como Le Temps están en el punto de mira de estos asesinos que, tras las redacciones, se encaminan hacia las casas de los periodistas cuyos artículos no les gustan.
Los colegas que trabajan en Fraternité Matin, un periódico público, también han visto su sueño perturbado. Tras haber recibido el impacto de cohetes con el objetivo de hacer callar a este medio público, los enemigos de la prensa señalan a este medio por el papel que ha jugado en la situación postelectoral. Una decena de nombres de periodistas circulan por ahí. Cyprien Tiesse, redactor jefe de este grupo mediático, está impactado. Como todas las víctimas potenciales del comando invisible está escondido en alguna parte.
Una situación idéntica la vive el redactor jefe del semanario Le Temps Hebdo, saqueado el 12 de abril por una banda armada que supervisa el control de la Riviera II (controlado por los rebeldes pro Ouattara). Esta banda irrumpió en el grupo Cyclone y se entregó al vandalismo y al destrozo de todo lo que se cruzaba en su camino. Los periodistas amenazados de muerte tuvieron la suerte de no encontrarse en su lugar de trabajo en ese momento, a plena luz del día, cuando los asaltantes intervinieron a la vista de todo el mundo.
¿Si la prensa nacional no habla de un fenómeno, esto significa que no existe? El silencio de la prensa marfileña se explica simplemente por el hecho de que la violencia política actual también afecta a los medios, sobre todo a la prensa escrita, que ha dejado momentáneamente de salir para evitar lo peor. La RTI, por su parte, ha sido reducida al silencio por los helicópteros de la fuerza armada francesa Licorne que ha destruido sus emisores en nombre de Alassane Ouattara, cuyos discursos son retransmitidos por su televisión y no por la televisión nacional.
Con el ataque al grupo Cyclone se ha abierto una caza de brujas abierta contra los periodistas que no aprecian el nuevo poder en Abidjan. Es necesario que alguien intervenga para ayudar a aquellos que están en el punto de mira del comando invisible que sigue actuando en Costa de Marfil.


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