Los jóvenes patriotas que habían levantado barricadas para resistir el asalto no han podido hacer frente a las armas pesadas y a la superioridad numérica de los rebeldes venidos de Buyo y Soubré, ciudades que ya controlan.
La pérdida del puerto de San Pedro, una de las principales fuentes de ingresos del país, es un duro golpe para el Gobierno de Laurent Gbagbo. Los jóvenes Kroumen, patriotas que resistían en San Pedro, miembros de la misma etnia que el general Kassaraté, defraudados por la traición de su hermano habrían saqueado su casa situada en un pueblo cercano.
Costa de Marfil contiene la respiración. ¿Va a dimitir Gbagbo o está preparando la batalla de Abidjan que se presenta dura y difícil, con las tropas leales, que se encuentran ahora mismo en una reunión de crisis, a su lado? Difícil decisión.


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