La situación en el Cuerno de África cada día es más delicada y la población no quiere seguir viendo como su gobierno da prioridad a sus beneficios personales antes que el de los ciudadanos etíopes. No se entiende que las empresas extranjeras tengan preferencia en la compra de tierras fértiles del país, limitando así los recursos locales, ni que la UA no sea capaz de conseguir una buena suma de dinero para poder ayudar a los ciudadanos africanos.
Con este panorama, no es extraño que se empiece a percibir un importante éxodo de la población de los países del Cuerno de África en busca de una nueva oportunidad. El Ministerio de Interior de Yemen ha anunciado que en las últimas 2 semanas más de 1400 refugiados africanos han llegado al país árabe, de los que 166 provienen de Etiopía y el resto de Somalia. Para llegar a Yemen desde Etiopía es necesario pasar la frontera con Eritrea, Yibuti o también Somalia, y cruzar el Mar Rojo en los dos primeros casos o el mar arábigo en el tercero. Y en Yemen espera un país que, precisamente ahora, tampoco es un paraíso.
La llegada de los refugiados se ha concentrado en las ciudades portuarias del sur y el este de Yemen, como Taiz, Shabwa y Hadramout, y se han instalado en un importante centro de refugiados del área de Kharaz, en la provincia sureña de Lahj. El principal problema es que la situación de Yemen no es la mejor para poder absorber esta llegada de los refugiados africanos. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señaló en abril que el creciente flujo de refugiados africanos representa una pesada carga para los limitados recursos de Yemen.
Según los datos de la misma fuente (ACNUR), se calcula que la población africana refugiada en este país ahora mismo asciende a 48.782 personas.


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