Tomas Obama Ndong, habia muerto en Akurenam, y nos sentíamos impotentes, era muy triste y duro ver a nuestra compañera llorar desconsoladamente. Solo teníamos que transmitirle nuestras condolencias, nuestro apoyo y desde aquí las mandamos igualmente a su familia que también es la nuestra desde el día que decidimos emprender juntos el camino de ser actores, esa profesión gratificante, alegre, esa profesión que te hace hurgar a menudo en la misma herida. Todas nuestras familias tienen la misma sensación y preocupación de que estamos dando pasos en el viento.
La muerte del padre de Exu nos arma de coraje y valor y sabemos que estará al lado de su hija apoyándola, protegiéndola… Porque los muertos nunca están muertos. Están en las que nos rodean, están en las sombras que se van con el día, están en los árboles que se estremecen, están en los árboles que derraman lagrimas, están entre la gente… los muertos nunca están muertos.
Llevamos casi cuarenta horas en esta ciudad, y catorce horas de ensayos porque el éxito está en el trabajo y hemos recibido un interesante taller de voz de la profesora Concha Doñaque, progresar es renovarse todos los días. Hoy nos toca hacer la primera representación y estamos nerviosos, por el respeto que le tenemos a este arte.
Todas las mañanas cuando vamos al ensayo, y todas las tardes cuando estamos de vuelta cansados a nuestra residencia. Debemos enfrentarnos a muchas miradas: miradas tibias, miradas densas, miradas infecundas, miradas apacibles, miradas que se asombran de ver a tantos negros juntos en un mundo teóricamente globalizado.
No he visto a nadie echar papeles en el suelo y a pesar de las crisis, no he visto tampoco a nadie llevar ni gallos, ni yucas, ni racimos de plátanos, ni cargar agua a la cabeza.
¡Ojalá no volvamos a recibir noticias tristes desde Guinea Ecuatorial!
Dejemos de un lado el bla bla bla que tanto nos gusta, luchemos porque la salud para todos sea un reto para todos los ecuatoguineanos.


ADEMÁS











Comentarios - 1