Si supiéramos la fecha de nuestro último suspiro, si supiéramos exactamente la hora de nuestra partida hacia el mundo de los muertos, intentaríamos con todas nuestras energías compartir y disfrutar del vecino. Haríamos un esfuerzo perverso por respetar a la madre naturaleza, por respetar la vida de los demás. Nos creemos a veces inmortales, sin saber que a la vuelta de la esquina está la muerte esperándonos, acechándonos. Sin saber que la muerte vive, camina, dialoga con nosotros a cada paso que damos en esta África de las noches eternas.
En la mañana del 4 de junio me llamó mi hermana para decirme que mi primo Bernardo estaba muerto. Una nube de tristeza invadió mis adentros, entristeciendo mi alma. El mote de mi primo era ALADINO,buena elección tuvieron sus padres al darle este nombre. Eran aquellos momentos de duras tormentas en las que el autócrata esquizofrénico Macías Nguema Biyogo Ñegue Ndong (“el único milagro de Guinea Ecuatorial”,“Gran maestro en educación y cultura tradicional”), en su intento de copiar al loco Mariscal Mobutu Sese Seco,había mandado a todos los padres de la Guinea Ecuatorial dar a sus hijos nombres africanos. Con esto, Macías proponía una estrategia “revolucionaria” de luchar contra el imperialismo colonial. Eran chorradas teóricas que utilizaba para justificar y jalonar su particular genocidio contra su propio pueblo.
En esta ciudad fantasma en la que no faltan entierros, cada guineano sabrá y habrá sentido el dolor por la muerte de algún familiar o de algún conocido, aunque últimamente en los velatorios y en los funerales se respiren ambientes de jolgorio… por algo será.
Desde la muerte de mi primo ALADINO y ahora que el fútbol está de moda y saca a muchas familias de la miseria, no dejo de pensar en lo qué sería de él si hubiera nacido en la hermana República de Camerún, en Senegal o en Ruanda. Es que, de pequeños, Ala era la envidia de todos. Ala era la referencia y encarnaba el sueño de todos: jugaba muy bien al fútbol. Era la leyenda de Bareso cuando por aquí se jugaba LA COPA DEL GOBERNADOR, un trofeo que daba vida a los pueblos de la isla, trofeo desaparecido entre tanto humo al dejar de pensar que Deporte es salud. Algunos creerán que miento, pero los que coincidieron con mi primo en el Colegio Los Ángeles, que estaba ubicado por donde está el Hotel Tropicana, los que coincidieron en el equipo de Sampaka y otros, entenderán --sabrán-- y se acordarán del potencial de mi primo.
En los últimos años, mi primo había abrazado al alcohol y este veneno le había comido el hígado, le había trastornado la personalidad. Todos tenemos hermanos consumidores de alcohol, de banga, droga, pero en todas partes hay programas de inserción y sensibilización para los colectivos vulnerables. Por eso aquí, en la memoria de mi primo, y sin la mínima intención de traer ninguna idea importada, vengo a reivindicar políticas sociales que rescaten al hombre de la mezquindad, porque toda política de estado debe de ser diseñada para proteger al HOMBRE, porque como suele decir mi amigo, los países son entidades abstractas.
Por nuestra ciudad están sonando los cláxones de la llegada de los mandatarios africanos. Que vengan confiados, a pesar de las improvisaciones con las que se toparán, que se sentirán cómodos. Hemos hecho un gran sacrificio en construir Sipopo, en limpiar las calles de Malabo, hemos plantado árboles y flores porque estamos acostumbrados a limpiar nuestra ciudad cuando llegan huéspedes. Pero igualmente, que sepan que la mayoría de las viviendas de Malabo --y de Guinea en general-- carecen de electricidad y de agua. Que sepan que los anfitriones de la gran fiesta de la Unión Africana no confían en el sistema educativo ni sanitario que ellos mismos han creado. Que sepan que ellos nunca ingresarían a sus hijos en algún hospital público o en un centro educativo público.
Muchos de estos gobernantes son cómplices de las atrocidades, de los asesinatos y de las desdichas que sufren sus ciudadanos, porque les tratan como rebaños y han conseguido deformar sus mentes según su propio patrón. Por eso, por aquí hay de todo: mentes mancas, mentes agujereadas, mentes perseguidoras, mentes de perro de presa, mentes torturadoras… mentes muertas.
Como mi primo ALA han sucumbido y sucumben todos los días en diferentes distritos de esta República jóvenes rendidos a la esperanza, jóvenes rendidos a la luz.
Sé que estamos a años luz de pensar así, y que los caminos se hacen caminando pero es urgente que entre todos ayudemos a los hermanos de todos los rincones de esta República de todos. Es apremiante que apoyemos a los hermanos que han sucumbido y han bajado la guardia ante el enemigo- el alcohol.
Ahora que se reúnen todos los presidentes africanos en esta Cumbre; que aparte de bailar y de disfrutar de las playas de Sipopo, importantísimo sería que en sus paneles de trabajo tuvieran en cuenta programas sociales de inserción a las capas vulnerables, que en sus paneles tengan en cuenta las necesidades puntuales del joven africano.
Aquel domingo, ya encima del féretro de mi primo, me di cuenta de que nosotros somos nada. Entonces, por mi cabeza empecé a tiritar un poema que escribí hace unos años en la Región Continental y que resume la concepción que tengo del ser humano.
NOSOTROS
Podemos pintarnos de oro
Dibujarnos de plata
Esculpirnos en bronce.
Pero
Si la persona fuera persona
Mataría el hambre que mata al hombre
Si la persona fuera persona
Volaría al espacio y desde allí
Haría desaparecer las nubes
Que impiden al hombre ver al cielo azul
El cielo estrellado.
Si la persona fuera persona
Haría desaparecer la muralla
Que impide la visibilidad del hombre
Que provoca los atascos.
Si la persona fuera persona
En un chubasco se convertiría,
Regaría la tierra calcinada
Por el Hombre
Y crecería la arbolada
Y brotarían flores coloreadas
No somos personas
Somos hojas muertas
Que suben y bajan
Al ritmo de las olas
Somos Pájaros
Que vagan en el espacio
Con pajas en el pico
Buscando copas
Donde descansar
No somos personas.
Somos cabañas sin nipas
Abandonadas en la selva
Tortugas que buscan arenas
Donde dejar los huevos
Árboles sin hojas
Tumbas sin flores
Senderos no transitados
Fuel en el mar
Agua estancada,somos.
No somos personas.
Cierto es que echarán de menos al coronel Gadafi, pero entiendan que a espada mata, espada muere. El señor Ciriaco Bokesa dijo en su día en Requiebros que al pez no le cuadra la esencia búfala. El gallo solo es gallo cuando se le despluma.


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