Costa de Marfil no ha comenzado el torneo con las mejores sensaciones. Quizá la excesiva euforia desatada por su aparente superioridad sobre el césped (con jugadores de la talla de Yaya Touré, Kalou, Gervinho o Drogba) le puede jugar una mala pasada en futuras rondas.
A pesar de ello, los marfileños comenzaron dominando el juego en los primeros compases de encuentro. Gervinho y Drogba avisaron con sendos remates que se marcharon fuera por poco. Con un ritmo parsimonioso en la elaboración, a los de François Zahoui les costaba un mundo dar más de dos pases seguidos en la zona de tres cuartos.
Poco antes del descanso, Kalou, desaparecido hasta entonces, puso un centro medido al corazón del área que Drogba no desaprovechó al cabecear el balón al fondo de la portería. Sudán reaccionó de forma encomiable y pudo empatar a continuación, pero el remate de Mohammed lo repelió primero Barry Boubacar, cancerbero de los marfileños, y después el larguero.
La segunda mitad dejó poco fútbol y ocasiones para el espectador. El partido entró en una dinámica trabada que no beneficiaba para nada a los intereses de Sudán cuyos jugadores parecían a veces jugar con un resultado favorable en lugar de adverso.
El carrusel de cambios de ambas selecciones no varió nada y Gervinho y Drogba marraron dos ocasiones que pudieron sentenciar el choque. Decepcionante comienzo de Costa de Marfil, aunque al menos logró una pírrica victoria ante la débil Sudán.


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