Guinguinbali

Archivos Abril 2012

Esta novela fue escrita cada anochecer, durante un año, en plena selva de Cabinda, donde el autor luchaba contra el colonialismo portugués”; así comienza la sinopsis que invita a leer Mayombe, la novela de Carlos Mauricio Pestana dos Santos, más conocido como Pepetela.

No sé si será realidad o invención literaria, pero me gusta pensar que es cierto y leyendo el libro no cuesta nada imaginarse al autor escribiendo en su libreta cada noche, después de un largo día en el Mayombe, nombre que se da la selva tropical en la zona de Cabinda. Lo que sí es seguro es que Pepetela, hijo de angoleños blancos y descendiente de colonizadores, decidió en 1963 integrarse en el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), con el que luchó contra los colonizadores durante largos años.
Su novela, que no pudo publicarse hasta el año 1980, describe el día a día de un grupo de guerrilleros que luchan en Cabinda (una pequeña franja de tierra perteneciente a Angola pero que se encuentra físicamente separada del resto del país por lo que hoy es la República Democrática del Congo). Un lugar en el que la lucha era más difícil si cabe que en el resto del país.

    “Forzados a hacer la guerra aquí, en una región ajena, donde no hablan nuestra lengua, donde el pueblo es contrarrevolucionario, ¿qué hacemos aquí?” Se pregunta uno de los protagonistas.

Mayombe es una novela que cuenta la guerra, pero mucho más que la guerra. Una historia en la que la lucha se entremezcla con el día a día, las largas horas de vigilancia, las disputas internas en el incipiente partido, la burocracia, los sentimientos, el amor y el hambre. Una historia en la que la guerra es sólo la excusa para reflexionar sobre la vida y las personas, sobre el porqué de nuestras decisiones y las consecuencias de nuestros actos.
Cabinda es la zona señalada en rojo.
Imagen: Wikipedia

Formalmente, el autor entremezcla la narración tradicional, en tercera persona, con reflexiones personales de los protagonistas, que le dan mucha más fuerza e intensidad al relato.

Así conocemos a Teoría, el maestro de la base, que inconscientemente, casi sin querer, lucha para autoafirmarse, para quitarse el estigma, porque sabe que los demás saben que no es igual a los demás.
 “Me ofrezco siempre para las operaciones (…) ¿podría negarme? Los demás pueden esquivarse, pueden argumentar. ¿Cómo podré hacerlo yo, que traigo en mí el pecado original del padre-blanco?“De niño, quería ser blanco, para que los blancos no me llamaran negro. De mayor, quería ser negro, para que los negros no me odiaran. Entonces, ¿dónde estoy yo?”.

Poco a poco vamos viendo y entendiendo lo que impulsa a cada cual a actuar como actúa. Buscando su lugar en el mundo, aunque sea en esta guerra a la que unos van por ideales, otros por ambición, los más por obligación y unos pocos porque no tienen otro sitio al que ir.
A lo largo del libro, los protagonistas analizan el miedo, el tribalismo, la colonización, las relaciones humanas… a través de conversaciones que se inician de la forma más banal.

Así, Sin Miedo, el comandante, lucha porque quiere, porque le da la real gana. Y tiene claro sus objetivos. “No tenemos las mismas ideas”, le dice a uno de sus compañeros. “Tú eres el tipo del aparato, uno de los que va a instalar el partido único y omnipotente en Angola. Yo soy un tipo que nunca podría pertenecer al aparato. Yo soy el tipo cuyo papel histórico termina cuando ganemos la guerra”.  Es un hombre sabio y solitario, cuyo ideal de revolución va mucho más allá de la que se está gestando, pero es consciente de las limitaciones. Así que se limita a dirigir y templar los ánimos entre sus hombres, utilizando para ello toda su capacidad para analizar el  interior de los demás.

El libro toca también temas políticos, en los que los postulados del comunismo o el capitalismo, la modernización y la tradición, la revolución se mezclan hasta que terminamos viendo el absurdo de todos ellos.  Reflexiones en las que las nociones básicas de historia, política o filosofía que se ofrecen en el campamento se entremezclan con las teorías o tradiciones propias de cada individuo:

Nos encontramos así con esta reflexión genial de Milagro, otro de los guerrilleros, que dice:

Los intelectuales tienen la manía de que somos nosotros, los campesinos, los tribalistas. Pero ellos también lo son. El problema es que hay tribalismo y tribalismo. Hay el tribalismo justo, porque se defiende la tribu que lo merece. Y hay el tribalismo injusto, cuando se quiere imponer la tribu que no tiene derechos. Fue lo que Lenin quiso decir, cuando hablaba de guerras justas e injustas (….) Es verdad que todos los hombres son iguales (…) Pero no todos están al mismo nivel (…)”.

En definitiva, una novela entretenida y fácil de leer que es a la vez casi un compendio de filosofía. Podría seguir líneas y líneas citando párrafos, historias y personajes que me han parecido brillantes pero… como no es plan de copiar el texto entero… simplemente os recomiendo que os lo leáis entero. Personalmente, es uno de los libros que más me han gustado de lo que he leído últimamente. Aprovecho este Día del Libro para compartirlo y ¡quedo a la espera de recomendaciones!
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Cuatro décadas dando voz a los afroamericanos y la diáspora 

El periodista y presentador de televisión comenzó a informar sobre África y los negros estadounidenses a finales de los años 60.


El antídoto a las noticias de las 6” (de las 9, si nos ponemos en horario español). Así definía el periodista afroestadounidense Gil Noble al programa que dirigió durante tres décadas años: “Like it is”. Un espacio que a pesar de emitirse sólo en el área metropolitana de Nueva York, le dio influencia nacional e internacional y con el que logró siete premios Emmy.

Un programa y un presentador muy especiales porque desde 1968, con el movimiento por los derechos civiles muy presente, se dedicaron a investigar, analizar y contar lo que significa ser afroamericano, dando voz tanto a estadounidenses de clase media de origen afro como a grandes líderes africanos. Así, Gil Noble llevó hasta los hogares de Nueva York las palabras de presidentes tan dispares como  Nelson Mandela (Sudáfrica), Sekou Touré (Guinea), Robert Mugabe (Zimbabwe), Julius Nyerere (Tanzania) o Thomas Sankara (Burkina Faso), a los que entrevistó en su programa para hablar de los avances y retrocesos de un continente extremadamente lejano para los norteamericanos en los años 70 y 80.

No dudó tampoco en llevar al plató a personajes tan controvertidos como Louis Farrakhan, líder de la Nación del Islam, -alguien difícil de definir que aboga por la toma del poder económico y político por parte de los negros-,  pero también dio espacio a personalidades de la cultura, el arte y los espectáculos, como Bill Cosby, Harry Belafonte y hasta el mismísimo Bob Marley.

Su actitud provocadora le costó disgustos en más de una ocasión, como cuando la Liga Anti Difamación le acusó de antisemita en 1982 por no ofrecer la versión israelí durante un programa dedicado a la guerra de Líbano. Pero ante las acusaciones de imparcialidad, Gil Noble se defendió siempre alegando que no presentaba la otra cara de la historia, porque el programa consistía, precisamente, en ser “la otra cara de la historia”. La que los norteamericanos no verían en las noticias de las 6, solía decir. En su opinión, la versión de los afroamericanos no disponía de espacios en los medios de comunicación, y ese hueco era el que intentaba llenar con su programa. Un espacio en el que no sólo hacía entrevistas; también había debates, reportajes, testimonios y la emisión de documentales de producción propia en los que se recordaba la figura de activistas como Malcom X –una de sus grandes influencias-, W.E.B. Du Bois o el cantante Paul Robeson, y de temas específicos como la esclavitud, la lucha por los derechos civiles o el problema de las drogas. Probablemente, el compendio de su trabajo conforme uno de los mayores archivos sobre la historia afroamericana y, precisamente por ello en 2008 se hizo con el copyright de todas las emisiones, con el fin de aunar en uno todo el fondo documental.


Gil Noble, de padres jamaicanos, nació y creció en el Harlem de los años 30 y por supuesto nunca pensó en hacerse presentador de televisión, más que nada porque por aquel entonces no les estaba permitido a los afroamericanos. Fue en 1962 cuando comenzó a trabajar en la radio y cinco años después, tras la campaña por los derechos civiles, fue contratado por la WABC, donde comenzó como reportero para el programa “Like it is”, que nació en 1968 y del que se haría cargo en 1975. Desde entonces hasta 2011, cuando tuvo que dejarlo por un ataque al corazón, no faltó ni un día a su cita semanal para dar a conocer la comunidad negra al país. Noble falleció el pasado 8 de abril, por complicaciones derivadas del infarto. Deja, además de cientos de horas de emisión televisiva, unas memorias publicadas en 1981: “Black is the color of my TV Tube”.
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La situación de la pena de muerte en África

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El año pasado, Togo y Burundi se unieron a los estados que abolieron este castigo, mientras que Gambia extendió su aplicación. Olawale Fapohunda habla para IPS News sobre la situación en Nigeria, recordando especialmente que uno de los mayores problemas es la falta de abogados defensores para los más pobres. Fuente: IPS News

Khad, la droga que enloquece al África más pobre

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El consumo de khat es una de las tradiciones más arraigadas de este país árabe, y lo ha sumido en un complejo debate. Entre un 50 y un 80% de la población masculina masca esta planta, de efecto similar al de las anfetaminas, sobre la que hay un entramado de devoción y crítica. (...) "Es una práctica suicida. Está destruyendo nuestra sociedad. Están agotando las reservas de agua y obligándonos a importar comida, porque lo único que se planta es khat. Hemos pasado de producir entre 1,5 y 2 millones de toneladas de grano al año en la década de los 60 y los 70 a menos de medio millón", explica el ministro de Irrigación, Abdul-Rahman al-Iryani. (...) Este comercio multimillonario extiende su influencia a países vecinos como Etiopía, Yibuti, Somalia o Kenia. El mismísimo Banco Mundial estimó, en 2007, que Yibuti gastaba anualmente hasta 200 millones de dólares en importar miles de toneladas del excitante vegetal. Fuente: Javier Espinosa / El Mundo

Objetivo: erradicar la malaria

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Pasar del control a su erradicación. Éste es el objetivo de MAlERA (siglas en inglés de 'Malaria Eradication Research Agenda'), un proceso consultivo con más de 250 científicos internacionales que pretende establecer una agenda de investigación y desarrollo para la eliminación de la enfermedad.

El inconcluso proyecto para atravesar África por ferrocarril

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El imperio británico de finales del S.XIX se extendía desde el mar Mediterráneo hasta el cabo de Buena Esperanza. Todos los mapas coloniales de esos años marcaban una línea continua desde Sudáfrica hasta Egipto con las colonias británicas, el objetivo era convertir esa línea en una vía férrea. Así quería Gran Bretaña crear su Imperio Vertical, para hacer frente al Imperio Horizontal que Francia anhelaba concluir, unir las costas del Atlántico con las del Índico. Foto: Cecil Rhodes, el impulsor del proyecto. Fuente: En la Trébede

Fallar al estado más fallido del mundo

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El dinero que la comunidad internacional inyecta en Somalia mantiene vivo el conflicto en el país. Los fondos que deberían destinarse a mejorar la situación, solo sirven para subvencionar a un Gobierno corrupto y financiar indirectamente a los rebeldes. Texto y fotos: J.M. Calatayud. Publicado en Foreign Policy

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