Guinguinbali

Archivos Noviembre 2011

Tras mucho esfuerzo, aquí está el resultado de nuestra primera incursión en el mundo cinematográfico: '¿Qué África quieres ver?', un vídeo de un minuto de duración que presentamos al tercer Concurso de Clipmetrajes de Manos Unidas, en el que unos cuantos amigos tratamos de mostrar una imagen diferente de la realidad africana; divertida y reflexiva (al menos eso se pretendía).

La intención del vídeo es, por una parte, reflejar de forma cómica la forma en la que habitualmente percibimos todo lo relacionado con África: como si de un circo repleto de imágenes impactantes se tratase; una suerte de trágico show en forma de Telediario integrado por niños soldado, guerras interminables, salvajismo y niñas mutiladas.

Por otro lado, el presentador de este peculiar circo nos anima también a conocer la otra África: la formada por auténticos cerebritos, Premios Nóbel y grandes artistas. Una parte de la realidad africana que, por algún motivo, es poco conocida a este lado del Mediterráneo, aunque hay a muchos a los que les interesaría indagar más en ella (como ejemplificamos a través de alguno de los asistentes al show).


Pero no creemos que los medios de comunicación o alguna especie de poder fáctico oculto sean los responsables de que esa otra África no llegue con la suficiente fuerza a los europeos. Pensamos que buena parte de culpa es de los propios ciudadanos, que ignoramos lo interesante por aburrido y solo demandamos 'carnaza' y violencia, para confirmar nuestras ideas preestablecidas. No lo hacemos con mala fe, pero sucede. Y esto también lo plasmamos en el vídeo mediante la reacción de alguno de los miembros del público del circo.

Tal vez, son muchas ideas para un solo minuto. ¡Juzgad vosotros!

Por último, la merecida mención a los participantes, a los que agradecemos su esfuerzo, ilusión y buenhacer:

-Dirección y guión: Pedro Fernaud
-Cámara y edición: Alberto Payo
-Reparto: Javier Abad (el showman), Nicolás Alegre, Ana Escribano, Marta Escribano y Rebeca Núñez
-Agradecimientos: Raquel Torija, Cristina Álvarez y Octavio Fraile
Portada del libro 'Pasaje de lágrimas',
recientemente publicado en castellano
por la editorial Baile del Sol.
Jibril es un joven de 29 años, de origen yibutí pero residente en Canadá. Contratado por una agencia de información, debe regresar a su país para “una misión”: se trata de una semana de trabajo y un buen puñado de dólares a cambio. “Mi función es tantear el terreno para cerciorarme del grado de seguridad y certificar que los terroristas están bajo control”. Podría ser el inicio de un best seller de intriga o una novela de aventuras, pero este libro no es ninguna de estas las dos cosas.

En los islotes del Diablo, frente a Yibuti, otro joven, 29 años, fanático al servicio del Maestro y “un muyahid de la primera hornada”, en sus propias palabras, controla los movimientos de Jibril allá donde va, a pesar de encontrarse internado en una prisión de máxima seguridad.

Entre ambos, un fuerte lazo que une sus pasados. Y en el camino, un elemento común que hace lo propio con sus presentes: el filósofo Walter Benjamin.

Un viaje de trabajo que se convierte, muy a pesar de Jibril, en un retorno al pasado, a su más tierna infancia, al recuerdo del abuelo tierno y afectuoso, a aquella madre de la que no recibió “ni un gramo del afecto que buscaba” y a ese hermano del que nunca volvió a saber nada.

Un libro en el que se mezcla la más vibrante actualidad, -el proyecto de construcción del puente más largo del mundo, que unirá las costas de Djibouti y Yemen- con la historia colonial del país, -desde que franceses y británicos se disputaran la zona en 1890 hasta su independencia en 1977- , pasando por el atentado contra el barco estadounidense USS Cole  o la historia de los judíos y yemenitas que fueron enviados a Israel en agosto de 1949.

Pero ni mucho menos se trata de un libro de Historia; ni siquiera de una novela histórica. Es una novela de ficción en la que destaca sobre todo la heterogeneidad en la escritura. Una difícil miscelánea muy bien conseguida en la que las reflexiones filosóficas se entremezclan con escuetas notas técnicas; las leyendas y los poemas se superponen al diario puramente descriptivo del investigador y los sentimientos se enfrentan al pensamiento práctico del protagonista. Un libro a dos voces en el que es uno de los protagonistas el que nos descubre los secretos del otro, y viceversa. Dos puntos de vista sobre el mismo tema y un misterioso escrito dirigido a Walter Benjamin que termina por unirlo –o perturbarlo- todo.

Abdourahman A.Waberi.
Foto tomada de DAAD.de
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Pasaje de lágrimas, publicado por la editorial Baile del Sol en su Colección África es el último libro de Abdourahman A. Waberi, escritor de Yibuti perteneciente a la generación más joven de autores africanos y que es sin duda el gran referente en las letras de su país. “No porque yo sea genial”, dice, “sino porque Yibuti es un país pequeño, allí no hay escritores”.

Polifacético -ha escrito novela, poesía, ensayos y crítica literaria- y prolífico, Waberi publicó en 1994 su primer libro, Le pays sans ombre, una compilación de textos en los que trata sobre su país natal. Pronto llegaría Cahier nomade (1996), que obtuvo el Gran Premio de Literatura de África Negra  y la novela Balbala, con la que terminó de cerrar esta especie de trilogía dedicada a Yibuti.  El año pasado, Waberi coordinó el libro colectivo “Hijos del balón, una compilación de textos surgidos al calor de la primera Copa del Mundo organizada en tierra africana, la que se celebró en Sudáfrica en 2010.

El autor, que nació en 1965, se define como un “escritor de la fuga y la distancia”, porque lleva ya veinte años viviendo en Francia, país al que fue para estudiar Literatura inglesa y donde terminó por asentarse. Allí, durante las dos últimas décadas, ha escrito también en multitud de periódicos y revistas francesas analizando la actualidad y creación literaria de su país y del resto de África.
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La semana pasado comenzó novena edición de la Bienal de Bamako, una cita que nació en 1994 y que poco a poco se ha ido asentando hasta convertirse en un referente de la fotografía africana. Bamako es la capital de Malí, el país en el que se encontraba la mítica Tombuctú y, como la antigua ciudad, Bamako se ha convertido ya en un nombre indisociable de la cultura en el continente negro.

El festival, que se inauguró el pasado 1 de noviembre y que en esta ocasión ha girado en torno a la biodiversidad, -sin olvidar el cincuentenario de las independencias africanas y sin perder de vista las revoluciones en el norte del continente-, ha premiado el trabajo del sudafricano Pieter Hugo, por su serie “Permanent error” sobre el vertedero de Agbogbloshie, en Accra, un lugar en el que se vierten cada año cientos de toneladas de material informático.


Imagen de la serie "Permanent error", sobre el vertedero tecnológico de Agbogbloshie. Foto: Pieter Hugo





Nacido en 1976 en Ciudad del Cabo, Hugo ha viajado por todo el continente retratando las tradiciones y modernidades africanas y ofreciendo una mirada diferente sobre muchos estereotipos. De lo que he podido ver en su web, recomiendo su serie sobre Nollywood, la industria del cine en Nigeria, que no tiene desperdicio.

'Nollywood', del fotógrafo sudafricano Pieter Hugo.


Además, Casa África ha galardonado a la fotógrafa de Martinica Elise Fitte Duval, por su trabajo “Vivir con los pies bajo el agua”, en el que critica la mala situación de muchas calles de Dakar, la ciudad donde vive, y en la que un día de lluvias provoca enormes inundaciones. Aquí están algunas de sus imágenes:



Una de las imágenes de la serie "Vivir con los pies bajo el agua", de la fotógrafa Elisse F. Duval

Así son los días de lluvia en Dakar. Fotografía: Elisse F. Duval


Durante la cita también se han podido ver las imágenes más representativas de los primeros fotógrafos africanos, como MamaCasset, Malick Sidibé o Abderramane Sakaly, pero para saber mejor cómo ha sido la cita, visiten el blog África vive o el de la propia Bienal, en el que encontrarán entrevistas, crónicas y, sobre todo, muchas fotografías.
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