Guinguinbali
Septiembre 2, 2012

Las tormentas de África no tienen nombre

Las tormentas de África no tienen nombre. Esto es una atávica maldición. Por lo que parece, que te golpee una lluvia acompañada de fuertes vientos que se llama Isaac te hace merecedor de atención mediática, indemnizaciones y suspiros generalizados de solidaridad. Pero si la lluvia y las riadas y los derrumbes no tienen nombre es como si formaran parte de una suerte de sino maldito al que no vale la pena dedicar ni un segundo de nuestra civilizada preocupación.

Y eso que la muerte es la misma. En la comunidad rural de Diaoulé, los gemelos Adama y Awa Dialo, de cuatro años, y la pequeña Bineta, de un mes y medio, están tan muertos como los siete fallecidos que dejó tras de sí la tormenta Isaac en Luisiana. O el joven al que se llevó las aguas en Pikine. O los seis muertos en Touba, o las decenas de desaparecidos de Niamey. En total, más de setenta muertos sólo en Níger y Senegal. Por no hablar del medio millón de personas que se han quedado no sin luz, sino sin casa.

La diferencia es que si a unos los ha matado una tormenta con DNI, a los otros se los ha llevado por delante una lluvia estacional sin nombre que cuenta, como perfectos aliados, con la indiferencia y la miseria de un mundo mal repartido. Hoy ha vuelto a llover a manta en Senegal. Me levanto por la mañana con el estruendo del agua que veo caer en la calle y no puedo dejar de pensar en esos barrios y pueblos donde la gente estará, ahora mismo, intentando burlar a esta maldición sin nombre.

Ayer comentaba esta triste paradoja con un amigo. Y me decía "no sé de qué te sorprendes, esto es África". Pero no es sorpresa, es indignada confirmación que de vez en cuando conviene sacar de las catacumbas de uno mismo para nunca perder la perspectiva de que, en realidad y pese a lo que parece, setenta muertos son más que siete, aunque su muerte no tenga nombre ni merezca titulares en los periódicos.

| Comentarios (5)

5 comentarios

Suma y sigue en las diferencias de los dos mundos que hemos creado. Afortunadamente hay gente como tú que les devuelve la visibilidad. Gracias.

Nos damos cuenta que la mayoria de catastrofes ocuren aqui, en Africa,pero, imaginence lo bien que estaba este continente antes de ser explorado por aquellos que hoy en dia dicen que es el peor lugar del mundo,cuango hace anhos atras,era la mina de riquesa pa todos.Si tanto creen que es asi, pues que ayuden a cambiarlo no pediran aquellos dinero ni eso,solo pediran que hagan estudios para que al intentar volverse una catastrofe sepan y puedan huir aunque,no todos estaran con vida pero si habra mas salvados que muertos.

Me reconforta oír que tu voz repica tanto como la lluvia que cae enfadada sobre Senegal aunque su eco quede tristemente ahogado.

Tienes tanta razón y es tan triste! Pensamos que las desgracias de Europa, Estados Unidos o Canadá son siempre peores que las del resto del mundo. ¡Que mal repartido está todo, empezando por la lluvia!.

Silencio de unos,demasiado silencio que abruma y rabia de otros, pero contenida. Muy malas sensaciones cada una por su lado pero ni juntas son una buena mezcla por lo inútiles que nos hacen para ser la voz de los que no son escuchados y la presencia activa de los que no son apreciados aunque los tengamos delante de nosotros.
Ese silencio y esa rabia contenida se transforman inmediatamente en ruido, mucho ruido y rabia impetuosa respectivamente, si se trata de "lo nuestro".
Todos juntitos, con el más que conocido "no hay derecho".
Pido perdón a todos esos seres humanos que no respetamos y despeciamos su dolor, por ser corresponsables de su sufrimiento causado por nuestro despreciable egoísmo y nuestra canalla insensibilidad.
Mi amor, respeto y admiración tanto a esos seres humanos víctimas de nuestro egoísmo como a todas y cada una de las personas que están trabajando para hacerles la vida un poco menos dolorosa.
Gracias José Naranjo por hacer algo bueno con tu vida.
Lamentablemente seguimos siendo las mujeres las que más seguimos demostrando sin ningún estúpido tapujo nuestra empatía con nuestro prójimo cuando sufre o nos necesita.

Escribir un comentario

395680_332126443487820_1077072826_n.jpg />José Naranjo
Cuando los jóvenes africanos van a emigrar hacia Europa, se hacen con un amuleto para ser invisibles y poder así cruzar las fronteras y el mar sin ser vistos. Este blog intenta romper ese conjuro, hacer visibles a quienes mueren en el intento de llegar a nuestras costas tras un naufragio o se quedan para siempre en medio del desierto; a quienes consiguen llegar y hacen los trabajos que no quiere nadie, pero a quienes, a la vez, les negamos todos los derechos; aquellos que se esfuerzan por integrarse y casi nunca salen en los medios de comunicación.
+ info

Categorías

Suscribirse a este blog