Guinguinbali

Archivos Febrero 2012

Febrero 26, 2012

Toda una lección



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Este domingo por la mañana, una mujer senegalesa de mediana edad acudía a votar a su colegio electoral. Una a una, iba recogiendo sus papeletas con las fotos de los candidatos. Cuando llegó a la de Abdoulaye Wade, siguió de largo. El representante del PDS en la mesa se levantó y le dijo: "Tiene que coger todas las papeletas y luego elegir detrás de la cortina". Y ella le respondió "No, yo a ese señor no lo quiero ver más".

Esta mujer de mediana edad es la que este domingo ha enviado un mensaje al mundo. Allí donde las piedras y la quema de neumáticos fracasaron, el anónimo pueblo senegalés ha logrado una victoria. Mientras ciertos candidatos de la oposición, divididos e incapaces de movilizar a buena parte de la sociedad, se tropezaban una y otra vez con la policía que les impedía acceder a la plaza de la Independencia, los ciudadanos anónimos rumiaban su hartazgo en silencio, esperando la hora de pronunciarse para decir, alto y claro, que esta plaza sólo era un símbolo y no era Senegal en su conjunto y que la hora del retiro de este anciano que ha estado a punto de conducir a este país al desastre había llegado.

Aún es pronto para cantar victoria y no se puede olvidar que estamos ante un viejo y habilidoso zorro de la política, capaz de liarla en el último momento. Pero a estas alturas parece claro que Wade no ha ganado en primera vuelta y no ha alcanzado siquiera el 40% de los votos (a tenor de los resultados, aún parciales), lo que le sitúa ante el más que probable escenario de una segunda vuelta en la que tendrá difícil salir reelegido. El pueblo senegalés no ha perdonado a Wade su intento de forzar la Constitución. Y si ahora se estuviera cocinando una manera de torcer la voluntad de este pueblo no quiero ni pensar cuáles serían las consecuencias.

Otra cuestión es a quién tendrá enfrente. Durante la campaña, la caravana de Wade se cruzó varias veces con la de Macky Sall. En una de estas ocasiones, los periodistas preguntaron a Wade que cómo había visto a su ex primer ministro y ahora rival. El Viejo respondió con una 'wadería': "Veo que ha ensanchado en estos años", haciendo un expresivo gesto en referencia a la cintura de Sall. Lo que Wade no podía imaginar es lo mucho que había ensanchado. Macky Sall lleva cuatro años en campaña, recorriendo los pueblos y ciudades de Senegal, trabajándose cada voto como si fuera el decisivo. El que llevó en volandas a Wade a su segundo mandato en 2007 (fue su jefe de campaña) guardaba su as en la manga. Por eso ha llegado hasta aquí, por confiar en su propia capacidad y en la democracia senegalesa.

El único regusto amargo es que Macky Sall, el más que probable rival de Wade en segunda vuelta, no representa, en absoluto, un cambio real respecto a lo existente. Procedente de la órbita liberal como su antiguo patrón, Sall está lejos de abanderar un cambio de modelo para Senegal. Las opciones progresistas, divididas y enfrentadas, tendrán que atravesar su particular travesía del desierto para volver a intentarlo dentro de siete años. Pero da igual. Porque ayer no ganó Macky Sall, ayer ganó el pueblo senegalés que ha dado una lección de democracia y ha demostrado al mundo que África no tiene por qué ser ese lugar oscuro de machetes y golpes de estado, guerras y violencia, incrustado en el imaginario europeo como si fuera una maldición. Las urnas han salvado al final a Senegal. Al menos por ahora.

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Febrero 22, 2012

Youssou N'Dour

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El cantante Youssou N'Dour resultó ayer herido en una pierna en la refriega que se vivió en los aledaños de la plaza de la Independencia. La información procede directamente de su responsable de comunicación, Charles Faye, que no ha especificado qué tipo de heridas sufre, ni la gravedad de las mismas ni cómo se produjeron los hechos. "No queremos hacer de esto un asunto de Estado", ha dicho.

Un nutrido grupo de periodistas y decenas de manifestantes estábamos ayer a menos de diez metros de N'Dour cuando la Policía comenzó a lanzar gases lacrimógenos y se produjo la estampida en la que el cantante resultó herido. Así que voy a contar los hechos tal y como los ví y los viví.

Tras un par de horas de protestas en la Avenida Pompidou, el coche en el que viajaba N'Dour arropado por su personal de seguridad se acercó hasta la policía, a unos veinte metros del cordón de agentes que impedía el paso a la plaza de la Independencia. Alrededor del cantante se había formado el clásico revuelo de periodistas y jóvenes que va levantando a su paso. N'Dour se encaramó en su coche para hacerse visible. En ese momento desde donde se encontraban los manifestantes empiezan a volar piedras contra la policía. Una de ellas pasó a centímetros del corresponsal de la agencia Efe en Dakar, Saliou Traoré, y del que les escribe. Y los agentes respondieron lanzando gases lacrimógenos contra la masa de gente.

En ese instante, Youssou N´Dour estaba encaramado en un coche rodeado de gente. Unos minutos después, el coche ya no estaba, había salido por una calle lateral del lugar mientras la policía se empleaba a fondo en dispersar a los jóvenes que habían salido corriendo por la avenida Pompidou y las calles aledañas.

Desconozco las heridas que puede haber sufrido el cantante en este incidente. Y entiendo el revuelo que provoca en la prensa internacional. Pero me gustaría que dedicaran al menos una décima parte del interés y preocupación que dedican a Youssou N'Dour a los al menos ocho muertos y las decenas de heridos que se han producido en todo Senegal desde hace un mes que comenzaron las revueltas, gente que se ha enfrentado a la policía a pecho descubierto y han sacrificado su vida o su integridad física por aquello en lo que creen. No tengo nada contra el cantante, que está jugando sus cartas de la mejor manera posible y se ha puesto del lado de la gente, pero un poco de por favor.

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Febrero 6, 2012

Amath Dansokho y las polillas


redu2.jpgAmath Dansokho tendría que ser más conocido en el exterior de Senegal. Es uno de esos personajes que ha estado muy presente en la historia reciente de este país y que ha destacado por su compromiso y honestidad. Probablemente esa sea la razón por la que es un gran desconocido más allá de las fronteras senegalesas.

Amath Dansokho tiene 75 años y es el presidente del Movimiento 23 de junio que lucha contra la candidatura de Abdoulaye Wade a las elecciones. Lo veo llegar a cada rueda de prensa caminando con dificultad, apoyándose en alguno de sus correligionarios. También es el secretario general del Partido de la Independencia y el Trabajo, pero en el pasado fue alcalde de Kédougou y ministro bajo la presidencia del socialista Abdou Diouf.

Sin embargo, cuando estaba en el poder, el comunista Dansokho fue fiel a su conciencia y denunció las derivas autoritarias de aquel gobierno, sumándose en el año 2000 a quienes apoyaban al entonces sufrido líder de la oposición Abdoulaye Wade. "Tras cuarenta años de reinado socialista, era urgente dar la espalda al clientelismo", dijo entonces Dansokho. Sufrió escarnio y persecución por dar aquel paso que le dictaba su conciencia.

Hoy, este viejo sabio ha vuelto a dar un giro de tuerca y se ha puesto al frente de quienes denuncian el golpe de estado constitucional que Wade quiere dar en este país. El otro día le llamaban Mandela en una manifestación y ayer me lo volví a encontrar en el mitin de la oposición. Hablé con él dos minutos, el tiempo suficiente para que dejara en el aire una triste sentencia: "El golpe de estado de Wade no es solo constitucional, también es electoral. Esto ya está arreglado, va a apañar las cosas para ganar las elecciones, como hizo en 2007". Y siguió adelante con paso cansino.

Luego, los candidatos de la oposición senegalesa, esos que dicen que van a impedir que Wade se presente a las elecciones, empezaron a lanzar sus consignas ante un público entregado que les vitoreaba a cada palabra. Y las banderas con sus rostros ondeaban al viento. Y la gente bailaba con camisetas que llevaban sus fotos. Y me sonó todo tan tristemente familiar, tan cansinamente conocido, que me quedé pensando en las palabras de Dansokho.

El problema de la oposición senegalesa no es Abdoulaye Wade, su problema son ellos mismos. La mayoría, como le ocurre a las polillas, han revoloteado tanto tiempo cerca del poder que se han quemado con su luz. Son trileros, pero aspiran a ganarse la simpatía de un pueblo que, sin embargo, los conoce demasiado bien. Y, lo que es peor de todo, han sido incapaces de renunciar a su propia ambición y ponerse todos detrás de un solo candidato que plantara cara a Wade. Han hecho justo lo contrario que Dansokho, ya están metidos en campaña por ellos mismos, agazapados detrás de los jóvenes que lanzan piedras a la policía, esperando que ellos hagan la revolución en su lugar.

Por eso entiendo el tono triste de las palabras de Dansokho, quien habla con la libertad y la fuerza de alguien que no está deslumbrado por el poder. Que nadie espere nada grandioso de estos candidatos, que además han demostrado una escasa capacidad para movilizar a la mayor parte de la sociedad senegalesa, harta de Wade, sí, pero también de los principales aspirantes a sucederle.

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Febrero 1, 2012

Fuego real


Ocurrió el lunes en Podor. Y anoche lo vi con mis propios ojos en Dakar. Ciudadanos senegaleses muertos o heridos por disparos de la Policía, que tiraba con fuego real. Esta era la respuesta contundente que el presidente Wade preparaba cuando decía que "no se iba a dejar sorprender". Este es el precio que está pagando este país, y que nadie dude que va a seguir aumentando, por el capricho y la soberbia de un jefe de Estado que se niega a dejar el poder. Siempre pagan los mismos. Que se lo digan a la desconsolada madre de Mamadou Diop, el joven atropellado ayer por un camión policial cuando yacía en el suelo y que ya no se pudo volver a levantar. Nunca más.

¿Cuántos muertos más tiene que haber sobre el suelo de las calles de Senegal para que alguien le ponga freno a todo esto? ¿Cuatro no son suficientes? ¿Quizás diez? ¿Cien? ¿Quinientos? En esta espiral de violencia en la que ha entrado Senegal es difícil predecir dónde va a acabar esta locura. Es tarde y estoy cansado y ahíto. Hoy he visto más de lo que me hubiera gustado ver. Personas que diez minutos antes estaban contentas y orgullosas de estar reclamando en la calle por la dignidad de su país, por el respeto a sus leyes, diez minutos después sangrando, golpeados, heridos de bala, asfixiados por el humo tóxico de los gases lacrimógenos.

Así no vamos a ninguna parte, sino al mismo callejón sin salida. La gente salió esta tarde a la calle, fueron miles, no sé si suficientes para movilizar al mundo, a la comunidad internacional, pero allí había miles de personas gritando a voz en cuello, "¡Wade, vete ya!, ¡déjanos seguir adelante con nuestro país!, ¡no violes nuestra Constitución!". Luego, media hora después, lo único que sonaba eran los disparos y los lamentos de un país que está metiéndose de lleno en una de sus etapas más sombrías. ¿Es necesario tanto padecer por un solo hombre? Wade, incluso si hay elecciones y consigues ganarlas, ¿qué país vas a gobernar?, ¿sobre la espalda de cuántos cadáveres te vas a apoyar en tu sesión de investidura?¬

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fotografía del autor del blogJosé Naranjo
Cuando los jóvenes africanos van a emigrar hacia Europa, se hacen con un amuleto para ser invisibles y poder así cruzar las fronteras y el mar sin ser vistos. Este blog intenta romper ese conjuro, hacer visibles a quienes mueren en el intento de llegar a nuestras costas tras un naufragio o se quedan para siempre en medio del desierto; a quienes consiguen llegar y hacen los trabajos que no quiere nadie, pero a quienes, a la vez, les negamos todos los derechos; aquellos que se esfuerzan por integrarse y casi nunca salen en los medios de comunicación.
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