Guinguinbali
Noviembre 4, 2011

Viaje a Podor


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Acabo de llegar de un corto pero intenso viaje que me ha llevado desde Dakar hasta Podor, en el norte de Senegal. Dos días de carretera, uno para ir y otro para volver, y dos de estancia me han servido para "desintoxicarme" de la inmisericorde crudeza de la capital senegalesa, de sus ruidos, sus humos, su extenuante tráfico y sus agobios, y para sumergirme en un mundo más rural, más tranquilo, más humano.

 

Para llegar hasta allí utilicé un medio de transporte muy común en Senegal: la guagua. Abarrotada de gente, "asaltada" cada pocos kilómetros por decenas de vendedores que te ofrecen de todo, desde agua helada hasta galletas, pasando por fruta, teléfonos móviles, cremas para la piel o menta, dando saltos por carreteras donde lo difícil es encontrar el asfalto, con la baca llena de muebles, sacos y hasta una motocicleta, esquivando a las manadas de vacas que se cruzaban en su camino, la guagua es un excelente medio para conocer mejor este continente y a su gente.

 

En Podor, puerta de entrada a la orgullosa región de mayoría peul de Fouta Toro, nos esperaba Ibrahima Diallo, un viejo amigo de mi último viaje a Kolda que hoy es profesor de español en el instituto de secundaria de la ciudad. Ibou vive con otros once colegas, todos profesores, en una vivienda tranquila y acogedora que se convirtió por dos días en nuestra casa, un hogar donde compartimos charlas, comidas y risas y donde nos refugiamos del intenso calor del mediodía.


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Por las calles llenas de arena de esta pequeña ciudad me tropecé con otro Senegal, con un Senegal humilde y muy religioso, con gente que vive de la tierra y de los animales, con maestros que luchan con sueldos escasos para salir adelante, con el viejo Oumar Ly, uno de los pioneros de la fotografía en este país, ante cuya cámara han pasado decenas de miles de personas y medio siglo de historia. Y, sobre todo, en Podor y los pueblos de alrededor, me encontré con gente que está dispuesta a darlo todo por defender su tierra, la tierra de sus padres y la de sus hijos, frente a quienes pretenden negociar con ella, venderla, traspasarla. En próximos posts y reportajes les contaré esa historia.

 

Una de las calles principales de Podor se llama El Hadji Oumar Tall, en recuerdo del histórico guerrero y líder religioso que fundó el Imperio Toukouleur, nacido no muy lejos de esta ciudad. El Hadji Oumar peregrinó a La Meca con 23 años y se convirtió en un respetado y combativo califa que hizo frente a los franceses, primero, y luego a los "infieles" bambaras y los peuls de Macina en la segunda mitad del siglo XIX. Murió en una explosión en 1864 en las cuevas de Bandiagara, en la actual Malí. Su carácter orgulloso y profundamente religioso anima aún el espíritu de las gentes de Podor y la región de Fouta Toro.


Y como no podía ser de otra manera, mi vuelta a Dakar coincidió con los prolegómenos de la Tabaski, la Fiesta del Cordero musulmana. Y lo que en la ida eran muebles y cachivaches se convirtió, en el regreso, en no menos de cuarenta corderos que viajaban atados dentro de sacos en la baca de la guagua, expuestos al tremendo calor y al largo viaje de 17 horas. Cuando ví la maniobra pensé que alguno de ellos no llegaría vivo. Me equivoqué. Salvo uno de los animales que se partió una pata, los corderos entraron en Dakar exhaustos, pero sanos y salvos.





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Como ya expliqué en un post anterior, este lunes 7 de noviembre se celebra la Tabaski. Y así como muchos senegaleses salen de Dakar para encontrarse con sus familiares, otros, que trabajan fuera, regresan a Dakar trayendo consigo un cordero que les cuesta más barato que en la capital. En ese post anterior, yo escribía que eran malos tiempos para estos animales, pues a todos les espera el cuchillo y el sacrificio. Sin embargo, Abdou Kane, con quien voy a pasar esta Tabaski junto a su familia, me aclaró algo durante el viaje de vuelta: los corderos que van a morir están muy contentos porque saben que les espera el Paraíso y los que, en realidad, están tristes son aquellos que no van a ser sacrificados en nombre de Alá Todopoderoso. Es otra manera de verlo.




| Comentarios (4)

4 comentarios

yo no soy de la localidad pero es la pura realidad de muchos regiones del pais.

comme on a l'habitude de le dire le Sénégal est le pays pour moi de l'Afrique de l'Ouest ou les habitants sont très gentils qui savent partagés n'importe qui: quelque soit ta religion ou votre appartenant.
tandis que la fete de TABASKI c'est une fete de sacrifice, de pardon, d'amour etc... elle cache beaucoup de secrets que nous meme ne maîtrisons pas totalement.
vive le sénégal, vive l'Afrique, vive la paix et vive l'ISLAM

Amigo Pepe, sigo con verdadero placer tus narraciones senegalesas. Me transportas allí, donde las vivencias superan con creces las dificultades, habida cuenta de la humanidad recuperada. Un abrazo.

Buenas Jose,
Hace poco que vine de senegal, han sido mis primeras vacaciones en la Africa Negra, siempre tuve "miedo" de adentrarme en ese "otro mundo", pues apenas hablo francés. Sin embargo he descubierto que esto no supone mayor problema para viajar y conocer lugares, aunque sí un gran inconveniente para la convivencia, comprensión de la cultura, las gentes... Han sido mis primeras vacaciones que verdaderamente me han dejado marcada.
He venido completamente obsesionada con este pais y su gente, su humildad y otra decena de valores que tanto hecho de menos aquí. Me niego a dejar en el olvido a este pais que me acogió con una gran sonrisa en cada esquina.
Gracias por tus palabras, que me ayudan a mantener vivos mis recuerdos.

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fotografía del autor del blogJosé Naranjo
Cuando los jóvenes africanos van a emigrar hacia Europa, se hacen con un amuleto para ser invisibles y poder así cruzar las fronteras y el mar sin ser vistos. Este blog intenta romper ese conjuro, hacer visibles a quienes mueren en el intento de llegar a nuestras costas tras un naufragio o se quedan para siempre en medio del desierto; a quienes consiguen llegar y hacen los trabajos que no quiere nadie, pero a quienes, a la vez, les negamos todos los derechos; aquellos que se esfuerzan por integrarse y casi nunca salen en los medios de comunicación.
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