Los hombres de mi país... eso es un infierno
Hola Laura.
Tus preguntas son pertinentes, lo
que sin duda explica la razón por la que difícilmente puedo
encontrarles
una respuesta. El amor existe.
¿Estás segura de ello? ¿En nombre de qué
puedo comprometerme? Tus preguntas son muy difíciles,
Laura. Dices que tienes la impresión de que te habla una mujer
de una generación anterior y sin embargo, lo que describes de tu vida
ocurre en mi vida cotidiana.
Probablemente no sé lo que quiero y no consigo expresar de manera precisa lo que siento, pero una cosa está clara: me niego a entrar en el engaño, la mentira y la falsedad. Con las ilusiones. El amor es, creo yo, la mayor operación comercial de este siglo. No hablo de esa atracción espontánea o de esa corriente que existe entre dos personas como una conexión irresistible y desde luego perfectamente natural. Hablo más bien de esa idea genial que nos sirven en las novelas, las películas y todos los demás soportes.
El amor, Laura, es hoy una relación de interés o incluso una especie de analgésico momentáneo destinado a curar las heridas de nuestras vidas demasiado insulsas y monótonas. Una gran terapia colectiva. Una manera de tragarse la píldora sin hacer demasiadas muecas. Una especia de pausa coloreada entre el trabajo, el estrés y todas las frustraciones. Para utilizar un lenguaje más expresivo, diría que es como un gran bazar para vendedores de quimeras y consumidores de ilusiones. ¿No decía Hugo que el amor no era más que un ardiente olvido del resto?
Los hombres de mi país, Laura, eso es un infierno. Mentiras y más mentiras, tu corazón cesa de latir cada vez que una mujer pasa cerca. Todas son rivales potenciales. ¿Tú vives la misma situación?
Quizá creo que mi historia es lo general, pero sólo puedo hablar de que conozco.
Me has preguntado qué razones me harían comprometerme. De momento no veo ninguna. Estoy bien con mi vida actual y no tengo ninguna gana de cambiar. Quizá esté equivocada. Quizá tenga razón. No lo sé... lo único que es una constante es que no es fácil y mi combate hoy es afirmarme y desarrollarme. Y quién sabe, quizá el amor me espera a la vuelta de la esquina.
Hasta muy pronto.


Laura Gallego y Diabou Bessane